sábado, 14 de octubre de 2017

DON CABALLITO DE MAR (TAREAS COMPARTIDAS)

 
    Esta semana hemos compartido un cuento muy especial, La Bruja Tapita lo ha traido en su saco mágico acompañado de una pequeña cría de Caballito de mar que se ha quedado con nosotros después de que Tapita haya hecho magia y haya reducido el cuento de tamaño para dejarlo en el rincón de cuentos y que podamos volver a contarlo siempre que queramos.

   Esta historia tan especial es de Eric Carle y como no podía ser de otro modo a su narrativa que nos atrapa y nos sorprende le acompañan unas ilustraciones maravillosas.

   La mayoría de los peces, una vez que la madre ha expulsado los huevos (desove) y que el padre los ha fecundado, los dejan abandonados a su suerte. Sin embargo hay excepciones. 

   A veces uno de los progenitores cuida de los huevos, y hay especies como el caballito de mar, el pez espinoso, la tilapia, el kurtus, el pez-flauta, el tiburón-toro, y algún otro, en que es el padre el que se encarga de ellos. Puede parecer raro pero es cierto.






    Este es el tema de este cuento. Doña Caballito de mar pone sus huevos en una "bolsita" que tiene Don caballito de mar y este mientras nada por el océano se va encontrando diferentes especies. Unos peces sólo le saludan al pasar y observamos su manera de camuflarse y esconderse de sus depredadores y otros le cuentan a Don Caballito su particular manera de compartir las tareas de la paternidad con sus parejas.

   Una historia llena de ternura en la que sin duda también hemos aprendido un montón de cosas interesantes de algunos de los animales que viven debajo del mar.











   Aquí, en este enlace, podemos recordar la historia.





sábado, 7 de octubre de 2017

EL PEZ QUE NO QUERÍA IR AL COLEGIO



   El burro Orejas, después de unos laboriosos años de trabajo, gozaba de un buen merecido descanso.
Pero tan acostumbrado estaba a trabajar que no podía estar sin hacer nada.

   
Paseando un día a la orilla del río tuvo una brillante idea:

    -Eso es, cada día vendré al río a pescar y así me distraeré.

   Y desde entonces, sentado cerca del camino a la orilla  del río, el burro Orejas lanzaba el anzuelo al río con un gusano y esperaba a que los peces picaran.

   ¡Qué emoción al sentir el tirón dado por el pez y luego la anhelada espera de tirar del hilo hasta ver el pez agitándose al extremo del anzuelo!

   Pero lo que era ocasión de alegría para el burro, lo era de tristeza para los peces que vivían en el río
.
   Al ver cómo él burro Orejas iba capturándolos, se reunieron todos para encontrar el modo de librarse de él .

   Después de mucho cavilar decidieron poner en el lugar donde siempre pescaba el burro Orejas, un letrero con la inscripción con letras bien grandes:

«¡Atención! ¡Peligro! ¡Aquí pesca Orejas! No comáis ningún gusano.»

   Desde aquel día, cualquier pececito que se acercaba, leía el cartel y se marchaba por donde había venido. 



   Orejas no comprendía por qué no cogía ya ningún pez. Y se rascaba, pensativo la cabeza pensando en el extraño misterio.



   El pececito Tris, al salir del colegio, solía dar grandes paseos por todos los recovecos del río. "Esto sí es divertido y no tener que estar escuchando y aprendiendo en el cole".

   Un día en una de sus correrías llegó al lugar donde los peces habían puesto el gran letrero.



Tris lo vio - "¿Por qué habrán puesto aquí esto? ¿qué dirán esos dibujitos? parecen las letras que quieren que aprenda en el cole" - En este momento su atención se vio atraída por un delicioso gusano que se columpiaba en el agua.

   -¡Bocado exquisito - pensó Tris.

   Y  ya abría su boca para tragárselo cuando, de pronto, ¡zas! Orejas se había quedado dormido por el aburrimiento de no pescar ningún pez y se cayó al agua. Mal lo pasó. Pero pudo ver el letrero de peligro que los peces habían puesto. Y cómo era viejo y le resultaba difícil salir del agua porque los huesos le pesaban mucho, los peces, compadecidos de él. le ayudaron a salir.

   El burro Orejas les prometió que nunca más iría a pescar. Y los peces le pidieron que se acercara a la orilla, y él y ellos hablarían contándose cosas e historias.


   Tris recibió un soberano susto al ver lo cerca que estuvo de morir pescado por no saber leer y ya siempre escuchaba y atendía en el colegio. Y ¿Sabéis?, llegó a comprender que ir a clase era tan emocionante como pasear a lo ancho y largo del río.

(Cuento tradicional sudamericano)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL PEZ ARCOIRIS Aprendiendo a compartir

    la Bruja Tapita nos ha traído un cuento muy especial EL PEZ ARCOIRIS.

    En lo profundo del océano, en un lugar muy lejano, había una vez un pez muy hermoso al que todos los peces llamaban Arcoiris. Poseía un traje de escamas brillante que tenía todos los colores del arcoiris. Era el pez más hermoso de todo el océano.

   Los demás peces le admiraban y le llamaban para que fuera a jugar con ellos pero el Pez Arcoiris nunca quería jugar con los demás. Un día un pequeño pececito azul se acercó y le pidió una de sus brillantes escamas. Ya que el tenía tantas no iba a notar si le faltaba una. El pez arcoiris era muy orgulloso y le dijo muy serío y antipático que de ninguna manera le daría una de sus preciosas escamas.
   El pececito azul se fue triste y asustado y les contó a los demás lo que había sucedido. Desde ese día los demás peces no quisieron jugar  con el Pez Arcoiris y le dieron de lado.
   El Pez Arcoiris no entendía como siendo tan guapo nadie quería hablarle ni estar con el. Entonces pidió ayuda a la estrella de mar. Pero ella no le supo contestar. La estrella le dijo que preguntara al pulpo Octopus, que era muy sabio y le daría la solución.
   Octopus le dijo que lo mejor que podía hacer era dar una de sus escamas a cada pez. ¿Cómo? ¿Regalar mis preciosas escamas?. Una difícil decisión para un pez tan presumido. ¿Será capaz de desprenderse de su hermoso traje para volver a tener amigos?

   Esta historia va de compartir, y de lo bien que te sientes cuando compartes algo, lo que sea. Y si encima es algo tan importante para ti como lo que te hace único, la sensación es aún más especial.

   Tendremos muy presente esta historia durante todo el curso y recordaremos sus enseñanzas.


Y también podéis ver otras aventuras protagonizada también por este pececito:






martes, 12 de septiembre de 2017

UNIMOS "NUESTRAS LLAMAS" PARA TENER UN FELIZ CURSO 2017-2018

   El curso pasado celebramos por primera vez  LA FIESTA DE CURSO NUEVO en nuestro centro inspirándonos en un  magnífico articulo lleno de optimismo y entusiasmo animando a como habría que vivir el comienzo del curso que Miguel Ángel Santos Guerra escribió en EL ADARVE.

   "Deberíamos celebrar la llegada del Curso Nuevo como lo hacemos con el Año Nuevo. Con ese estallido de gozo  y de entusiasmo (...) La Fiesta de Curso Nuevo  estaría cargada de la ilusión del comienzo para los nuevos y del reencuentro para quienes vuelven a verse. Tendría el sentido de la celebración de  un proyecto que se construye en el marco de la comunidad educativa y estaría cargado de la ilusión y la esperanza de hacer un largo recorrido por las tierras  (o los mares o los cielos) del aprendizaje." 
Miguel Ángel Santos Guerra

 
  Nos gustó tanto que decidimos celebrarla todos los años y este año nos hemos inspirado en fueguitos... ¡sí, en fueguitos!


   El microrrelato que el escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió en su "Libro de los abrazos" titulado: 


nos ha servido como base para la celebración de este día.

   En nuestra clase la historia nos la ha contado la Bruja Tapita que con su escoba ha subido hasta el espacio y nos ha contado que desde allí la tierra parecía un montón de fueguitos, que todos eran muy diferentes... Nos ha ido diciendo como era cada uno de nuestros fueguitos: Unos chispeantes, otros tranquilos y siempre con llamitas sueltas para ayudar a las que se apagaban, otros fueguitos parecían que se apagaban y encendían sin cesar, otros que el viento los movía sin parar de un sitio a otro, otros que buscaban rinconcitos tranquilos para poder arder sin ser molestados... ¡Montones de fueguitos diferentes!

   Así es como somos nosotros y nosotras todos diferentes y todos y todas importantes.



    Hemos hecho más tarde un corro en nuestro patio de Educación Infantil y con los amiguetes de las otras clases hemos realizado nuestra antorcha metiendo de manera simbólica el fueguito que somos cada uno.




















   Cuando nuestra antorcha estaba completa con los fuegos de los niños y de las profes nos hemos ido al patio de los mayores para realizar la antorcha de ¡TODO EL COLE! 



   Marcos ha sido el encargado de poner nuestro fuego en la Gran antorcha y luego por turno un representante de cada clase han ido poniendo los suyos.


   Por último han puesto sus fueguitos el equipo de orientación, el equipo directivo, Socorro, nuestra conserje y Mercedes, nuestra cocinera como representante de todas las que trabajan en el comedor.

   Finalmente han añadido su fueguito Los representantes del AMPA como imagen de todas las familias.



     



   Ha sido un acto sencillo y bonito en el que hemos comprendido que la llama es mucho más grande y auténticamente efectiva cuando se tiene en cuenta a cada llamita que la forma, cuando se respeta que no todos los fueguitos son iguales pero que todos somo necesarios e importantes y que la suma de todos es la que a todos y todas nos hacer crecer como creadores de un mundo mejor.

   De regreso a nuestro patio hemos realizado un mural para tener también presente la ANTORCHA QUE NOS UNE  y hemos realizado en clase nuestra pequeña antorcha para nuestro fueguito, ese que nos llevamos a casa para recordar este día.











   Ojalá las palabras de Howard G. Hendricks que han quedado marcadas en nuestras antorchas se hagan realidad este curso y que en cada una de nuestras aulas, por los pasillos, por los patios, por el comedor, por los despachos... se note esa enseñanza que se hace de corazón a corazón y deje una huella imborrable.



   ¡FELIZ Y LLAMEANTE CURSO 2017-2018!


domingo, 3 de septiembre de 2017

ERASE UNA VEZ UN NUEVO COMIENZO...



   
   Y llegó ese momento de volver, de ir guardando en el cajón de los recuerdos todos los momentos de relax, de juego, de visitar lugares maravillosos, de reencuentro con los que queremos y comenzar a ilusionarnos con los que llegarán de nuevo...

   Pero eso no implica no vivir con ilusión el momento de comenzar el curso. Es fácil si nos proponemos proyectos ilusionantes y el mero hecho de volver a encontrarnos para compartir tiempos de juego, emociones y aprendizajes lo es.

   El inicio de un nuevo periodo escolar siempre lleva una chispa de entusiasmo que se percibe al llegar al aula, la alegre incertidumbre del ¿Qué pasará? Porque todo lo bueno comienza con un poco de miedo y nerviosismo.

   Es importante como docentes preguntarnos y recordarnos por qué estamos aquí y qué es lo que queremos. Me gusta repasar las palabras de Gaston Cortouis: "La tarea de la educación es delicada porque supone a la vez amor y desprendimiento, dulzura y firmeza, paciencia y decisión." Reflexionar sobre ellas me inspira en este nuevo inicio.

   No será fácil en muchas ocasiones pero de lo que debemos estar seguros es de valdrá la pena.

"Si me caí,
 es porque estaba caminando, 
y caminar vale la pena, 
aunque te caigas."
Eduardo Galeano

    Trabajar con niños es una invitación al optimismo, no puede ser de otra manera, Lo explica Savater con su habitual claridad: “En cuanto educadores no nos queda más remedio que ser optimistas. Y es que la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima… Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros”.

 Este curso en nuestro pequeño mundo Ubuntu ya nos conocemos, somos buenos amigos y amigas, hemos dejado atrás nuestro primer año de pollitos y nos toca zambullirnos como peces de colores en mares y océanos de aventuras de aprendizaje y diversión. Deseo y casi estoy segura de que todas y todos regresamos con ganas, con un "poquillo" de pereza pero con alegría y con entusiasmo ¿No?

   En pocos días nuestro aula estará lleno de VIDA, porque cada mañana no nos proponemos prepararnos para la vida, nos proponemos: VIVIR. Vivir y disfrutar de cada momento. Nos proponemos enfocar cada jornada no con el propósito de estar allí si no de sentir, de observar, de inspirar, de escuchar, de amar, de dejarnos empapar y de irnos siempre con ganas de regresar. 

   Esta ilustración del blog Mi cole al día, me parece muy ilustrativa para comenzar este primer mes del curso.



 “Educar no es sólo una forma de ganarse la vida;
 es, sobre todo,
una forma de ganar la vida de los otros” 
Emilio Lledó.

¡FELIZ COMIENZO!

¡FELIZ CURSO 2017 - 2018!

¡FELIZ ZAMBULLIDA PECECITOS!


martes, 15 de agosto de 2017

SENTIR POR PRIMERA VEZ LA VIDA EN EL AULA COMO "MAESTRA"

   En el curso 1983-1984 yo realizaba mi último curso universitario de la entonces Diplomatura de magisterio en la especialidad llamada de "Educación Preescolar y Ciclo Inicial".


    Esta especialidad era la primera vez que se impartía en la Escuela de Magisterio de Cáceres dependiente de la Universidad de Extremadura cuando yo la comencé en 1981 y si bien me alegro de que el nombre de Educación Preescolar pasará a llamarse: Educación Infantil, en un intento de liberar a esta etapa de ser "PRE-" y dotarla de la importancia que tiene en sí misma, siento enormemente que se dejara atrás que los dos primeros cursos de la primaria deberían ser vividos con las mismas metodologías e impartidos por los mismos especialistas... pero eso ya es algo que se perdió, no sé muy bien por qué aunque yo sigo creyendo en ello.




   Y fue durante ese curso cuando llegué a un aula siendo "profe de prácticas". Fue a un aula de primero de E.G.B. de un colegio religioso de la capital, El colegio "Santa Cecilia" y elegí ese centro guiada por mi amiga Maria Eugenia que lo conocía y ella también las haría allí.

   "Ya verás, te va a gustar Bienve y lo vamos a pasar bien." me dijo y así fue. Bienve, la tutora del curso en el que estuve me recibió con los brazos abiertos y me trató con un gran cariño los meses que allí estuve. Me hizo sentir una compañera y me mostró por primera vez la felicidad que irradian las personas que se dedican a la docencia por verdadera vocación.


   Hoy al mirar las fotos y ver esa clase con más de cuarenta niñas me pregunto: "¿No era eso una locura?" y... ciertamente no lo recuerdo como tal. eran, sin duda, otros tiempos.

   Al observarlas aún recuerdo a muchas e imagino que algunas, sin duda tendrán hijos e hijas muy por encima de esa edad que tenían entonces... ¡Qué vértigo! ¡Cómo se pasa el tiempo!  

   Yo estoy encantada de dejar aquí, en este rinconcito de mi blog el recuerdo de sus sonrisas infantiles que sin duda algo dejaron por primera vez en mi corazón para desear que ver otras iguales o parecidas cada día, se convirtiera en mi profesión y en mi tarea diaria.

   Y el recuerdo a aquella maestra, Bienve, a la que no volví a ver, porque la vida me alejó para siempre de esa ciudad extremeña... pero que nunca olvidé.

    Me regalaron un bonito pañuelo que pasados tantos años aún conservo con gran cariño.



lunes, 24 de julio de 2017

UN INVIERNO QUE SE AVENTURABA DIFÍCIL Y TERMINÓ SIENDO TODA UNA EXPERIENCIA.

   Aquel curso de 1990-1991, ya un poco lejano en el tiempo, lo inicié de baja por maternidad. El 24 de Julio había nacido mi primer hijo: Jorge.

   Acudí al Acto público para la adjudicación de plazas de interinos para ese curso en el mes de Septiembre, tras haber ido en varias ocasiones a la Delegación Provincial porque en la lista figuraba con menos puntos de los que me correspondían en realidad y aún no lo habían solucionado...

   Con la puntuación que me correspondía tener yo hubiera podido elegir Torija, un pueblo cercano al que podía ir y venir en el día y que me hubiera facilitado mucho la vida teniendo en cuenta que mi hijo acababa de nacer pero no pude y los responsables del acto me dijeron que no me quedara sin elegir, que eligiera destino y que durante el tiempo de baja de maternidad que me quedaba me lo arreglarían. Así lo hice: Peñalén fue el elegido cuando ya todos los destinos que quedaban eran muy lejos de la capital.

   Peñalén es un precioso y pintoresco pueblo situado en el Alto Tajo.



   De este modo empezó el curso y yo al ver que el tiempo apremiaba me fuí a Madrid al negociado de interinos del Ministerio de Educación, donde solucionaron mi problema de puntuación en esa misma mañana.

   Satisfecha, pero bastante disgustada a la vez de haber confiado durante semanas en que en la Delegación de Guadalajara lo solucionaría me dirigí a la misma y entregué al jefe de personal el documento que acreditaba mi puntuación correcta, rogándole que cuanto antes solucionaran el tema de mi destino para poder organizar mi vida familiar.

   "No te preocupes" fueron sus palabras "Encontraremos una sustitución en este tiempo que pueda compensar el error cometido."

   NO LO HICIERON y en el mes de Octubre me comunicaron que debía incorporarme a mi puesto en Peñalén al finalizar mi baja maternal. Renunciar podía significar en esos tiempos de trabajo interino e inseguro no volver a trabajar y me fui.


   El pueblo era precioso y su gente entrañable y acogedora. La escuela unitaria con pocos alumnos y alumnas, un lugar estupendo donde ejercer la docencia y donde se me recibió con gran cariño.

   Allí me enfrenté a mi primera estufa de leña que había que encender cada mañana con piñas y que los niños y niñas lo hacían mejor que yo. También me encontré que el curso no había empezado para ellos cuando llegué que todo había tenido un carácter "provisional". Decoramos la clase entre todos y a comenzar a ilusionarnos por lo que ibamos a aprender ese curso.

   Y yo TODOS los días al salir por la mañana del cole iba a la camina del pueblo para llamar por teléfono al jefe de personal como así le prometí el último día que le vi en la Delegación: "No voy a dejar que se olvide de que estoy aquí".

   - "Buenos días, por favor me pone con el jefe de personal.... ¡Hola, Buenos días soy... Estoy en Peñalén y no tendría que estar aquí... sólo llamo para que no se le olvide."

   Tengo que decir que  a pesar de ser tan pesada, siempre me contestó con amabilidad y comprensión. También podía no haber sido así, ahora lo pienso y desde aquí siempre se lo agradeceré.

   Y empezaron las nevadas...


   Las impresionantes nevadas...

Mi fiel Renault 5 que nos llevaba a Jorge y a mi por esas carreteras heladas

 
   Y pasó la Navidad y continuaron las nevadas y así iba todos los días al cole y subía esas empinadas escaleras heladas entre algunos peligrosos resbalones... y encendíamos la estufa y aprendíamos en un ambiente de afecto y de calma.

   La verdad es que me sentía cómoda y feliz, el único problema: la separación familiar.

   Pero la gente de Peñalén me hizo sentir como en casa y Juan Pablo el sacerdote se convirtió en un amigo.

   ¡Esas tardes aprendiendo a tejer mimbre!





   Mi hijo Jorge se criaba sano y fuerte.

   Y a finales de Febrero me llamaron del departamento de Personal: "Tienes una vacante hasta final de curso en el colegio de san José en la capital".

   Me marché, me costó llorar, pero aunque por unos momentos dudé, intenté pensar en mi familia lo primero, en que no era justo que Jorge no estuviera durante la semana con su padre, al menos que no dependiera de mí... 

   Y Peñalén, una experiencia de poco tiempo, se quedó en mi corazón para siempre.

   En el verano de 2015 volví por allí. la escuela lleva vacía muchos años, ya no estudia nadie allí... como en tantos pueblos de la provincia. Sin embargo el pueblo está precioso y con magníficas casa de gente que no vive allí, pero van de vacaciones.

¡Qué triste cuando se cierra una escuela!



domingo, 9 de julio de 2017

1987 - 1988 UN CURSO MARCADO POR EL FRÍO Y "EL MAESTRAZO"

   El curso 1987-1988, mi segundo año como interina, "aterricé" en Molina de Aragón en el CEIP Virgen de la Hoz.

    Molina de Aragón es un pueblo precioso, el más importante, sin duda del Alto Tajo y donde durante los inviernos se registran no pocos días las temperaturas más bajas del país.

   Llegué para sustituir a un profesor de 6º de primaria pero al llegar el director me contó que a un profesor de 2º le habían tenido que ingresar urgente y que al tener yo la especialidad de educación Infantil prefería que me quedara con esa clase si no tenía inconveniente y así se hizo. Mi joven ilusión por trabajar no ponía problemas a hacerlo en uno u otro sitio.

   Molina es un pueblo que está muy lejos de la capital, Guadalajara, y al cual es impensable ir y venir cada día por lo que cuando te toca ir allí no suele sentarle bien a casi nadie...

   Sin embargo, todos y todas los que han estado, entre los que me incluyo guardan un magnífico recuerdo de como lo pasaron. Se hacen buenas amistades, se convive intensamente y se pasa realmente bien.

   Yo llegaba de superar la experiencia traumática de por segundo año consecutivo llegar a la última prueba de la oposición y quedarme a las puertas de obtener plaza. En esta ocasión, además había sacado la puntuación más alta en el segundo examen que era el de la especialidad y habíamos quedado cuatro personas para tres plazas... El tercer examen, de legislación, lo hice muy bien pero fui la que sobré y me quedé sin la plaza. Eso me lleno de frustración y rabia, estaba agotada y me cuestionaba por  qué es lo que tenía qué hacer si lo había dado todo... me quitó las ganas de seguir intentándolo pero, por poco tiempo... Tenía sólo 24 años y unas ganas enormes de trabajar como maestra.


   Este curso en el que fui tutora de 2º de primaria fue en algunos momentos duro. Me enfrenté a mis primeras dificultades con un alumno con muchos problemas de comportamiento pero aprendí mucho, ese año aprendí mucho más yo que él, estoy segura y en eso tuvo mucho que ver una compañera, interina como yo, Chusa de pedagogía terapéutica con la que comencé a aprender a ponerme en el lugar de los niños y a intentar enseñarles de "la manera que ellos puedan aprender".



   Grandes vivencias tuve con ella a nivel profesional pero también a nivel personal buenas, muy buenas y otras terribles pues durante ese curso perdió de manera injusta por lo joven que era a su hermana, a su única hermana.

   Pasamos mucho frío en Molina, vimos muchas nevadas, nos apuntamos a todos los cursos que en el Centro de Profesores se hacían, nos tomamos muchas cañas, nos reímos mucho y estudiamos la oposición.... no diría yo que mucho.

   Pero ese curso para los que estábamos en Molina y para los que no estuvo marcado por las movilizaciones docentes. Unas movilizaciones que no ha vuelto a vivir el entorno docente.

   Con Felipe Gónzalez en la Moncloa y la LODE todavía vigente, unos 530.000 docentes se declararon en huelga en busca una mejora salarial y de pensiones para los profesores, además de un aumento al presupuesto destinado a educación. A partir de ahí, se inició una huelga que duró 43 días y conocida como “El Maestrazo”.

   Fueron días duros, muy duros para mucha gente que se quedó sin cobrar mucho dinero...


   Su derrota fue de tal magnitud que fortaleció durante más de una década a la burocracia sindical y liquidó prácticamente todas las expresiones independientes y combativas en el gremio, abriendo un período de retroceso organizativo y de lucha entre la docencia que no se revertiría sino hacia fines de la década del 90´.
   También provocó la dimisión del entonces ministro de educación, José María Maravall.
https://grupo365.wordpress.com/2016/10/21/huelgas-de-educacion-en-la-espana-democratica/



   Y el fin de ese curso estuvo marcado un día, el 25 de Junio, se celebraba mi boda.