jueves, 11 de junio de 2026

HISTORIA DE ANTERIORES SUEÑOS...: LA ESCUELA LAICA DE GUADALAJARA

   

    No hace mucho he conocido que hubo un tiempo en Guadalajara, la capital de la provincia donde vivo y he ejercido mi profesión durante tantos años, en el que se crearon aulas para formar ciudadanos libres de dogmas y escribo "ciudadanos" con total conciencia porque se creó sólo para varones, seguramente con el tiempo, si se le hubiese otorgado, para formar también ciudadanas.

   Quiero dejar aquí esta entrada, en este apartado del blog que es mi pequeña historia como maestra, ahora ya jubilada, primero porque escribir me sirve a memorizar y si olvido algún dato o algún nombre lo tendré fácil para buscarlo.

Siempre me fascinó esta parte de nuestra historia y  nunca dejaré de preguntarme: dónde habríamos llegado a nivel educativo en este país si una guerra fratricida y cruel no hubiese acabado con todo.

   En el corazón de una España que despertaba a la modernidad, surgió un proyecto revolucionario: la Escuela Laica. Bajo el paraguas del legado de Felipe Nieto y la brisa renovadora de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y de la Escuela Moderna de Barcelona de Ferrer i Guardia, este centro desafió las convenciones de su época. 

"La semana anterior inaugurase en esta ciudad la Escuela Laica
establecida en la calle Barrionuevo baja, en el edificio conocido 
vulgarmente por la casa de Belza."
Periódico Flores y Abejas
25 de octubre de 1903

   En septiembre de 1903, comenzó el curso escolar en la Escuela Laica. La educación era gratuita y, según Fernando Lozano (albacea de la herencia de Felipe Nieto), en el centro no se enseñaría:

"...otra doctrina que el amor a los padres, al trabajo, a la moral más pura, a la ciencia, al arte y el respeto y consideración a los demás seres racionales. En la escuela en proyecto, los niños estudiarán en el taller y en el campo la naturaleza y la vida, a la vez que en las clases los universales conocimientos indispensables para abrirse paso en el camino de la ciencia..."

   La escuela, como escribí  anteriormente se creó gracias al legado de Felipe Nieto, militar y político republicano progresista afincado en la ciudad. 

   El 15 de junio de 1885, este dictó su testamento en el que establecía que, cuando falleciese, se le entregasen a su hermana Juana sus propiedades y bienes y una vez fallecida ésta, todo el patrimonio se destinase a crear y sostener una Escuela Laica de primera enseñanza para varones en la ciudad de Guadalajara.  

   En 1902, a la muerte de Juana Nieto Benito, el único albacea vivo, Fernando Lozano, inició los trámites para la apertura de la Escuela Laica, adquiriendo la casa de los Belzas, en la calle del Barrionuevo Baja, 46 (hoy del Ingeniero Mariño, 42), un amplio edificio que tenía una extensa huerta y jardín.

Retrato de Tomás de la Rica
   Tomás de la Rica, pedagogo y político republicano nacido en Guadalajara en el seno de una familia progresista y de activa presencia en la vida política y cultural dirigió el centro educativo desde su apertura en 1903,  Desde entonces, la pedagogía más innovadora tuvo en nuestra ciudad uno de sus focos más activos y constantes.

   Con la llegada de la República en 1931, la Escuela Laica de Guadalajara vivió su momento de mayor esplendor. El nuevo régimen adoptó el laicismo como eje del Estado y vio en centros como este el modelo a seguir para la modernización de España.

    Durante estos años, la escuela no solo educó a menores, sino que sirvió como centro de difusión cultural para la ciudad.

    Los repetidos intentos de los sectores más conservadores y de los ámbitos eclesiásticos por clausurar la escuela no tuvieron éxito, la personalidad de Tomás de la Rica y el gran empeño de sus colaboradores fueron capaces de vencer todas las trabas y hasta que cerró en 1936 después de ser destruida por un bombardeo de la aviación franquista, en la renovación pedagógica del primer tercio del siglo XX y formaron a varias generaciones de alcarreños en un clima de exigencia intelectual y libertad personal.

   Al finalizar el conflicto en 1939, el nuevo régimen franquista inició un proceso de depuración del magisterio La institución fue clausurada y sus bienes incautados.

    El edificio y el modelo educativo fueron reemplazados por una enseñanza estrictamente católica y nacionalista.

   Muchos de sus maestros y maestras fueron represaliados o marcharon al exilio, silenciando una de las experiencias educativas más avanzadas de la Guadalajara del siglo XX.

   Tomás de la Rica al finalizar la guerra civil consiguió salir de España y refugiarse en Orán (actual Argelia) donde falleció en 1951.

   Algunas otras figuras destacadas relacionadas con la Escuela Laica fueron:

   Fernando Lozano Montes ("Demófilo"): Periodista y librepensador que colaboró estrechamente con Felipe Nieto para definir el carácter laico y progresista de la escuela desde su creación.

   Isabel Muñoz Caravaca: Aunque su labor fue más amplia en la provincia, fue una de las intelectuales y maestras más influyentes vinculadas al espíritu de la escuela. Feminista y pionera de la pedagogía moderna, defendió el laicismo y la educación de la mujer en una época hostil.

   Francisco Fernández Iparraguirre: Farmacéutico y lingüista local que formó parte de la vanguardia intelectual de Guadalajara que apoyó y nutrió el entorno cultural de la escuela.


   Durante los años en que estuvo en funcionamiento la escuela aplicó los principios de la ILE:

Manuel Cossio, Giner de los Rios y Ricardo Rubio
"No cabe promover el desarrollo de la inteligencia sin el de nuestras restantes facultades:

El ejercicio físico mejora las condiciones de una raza empobrecida.

El dibujo despierta maravillosamente el espíritu de observación y el amor por la naturaleza y el arte.

El canto inicia el sentido estético en la esfera más propia y familiar de la infancia.

Los ejercicios y juegos manuales educan para el aprendizaje técnico y dan rienda suelta a la tendencia plástica y creadora de la fantasía."

                                                  Francisco Giner de los Ríos

   A diferencia de las escuelas de "instrucción" del momento, el día a día aquí se centraba en la curiosidad de la infancia. 

   Sin libros de texto rígidos: El alumnado no memorizaban manuales. Cada cual creaba su propio "cuaderno de clase" (una práctica típica de la ILE y la Escuela Moderna), donde dibujaba y escribía sus descubrimientos diarios.

   La metodología era intuitiva y activa: En lugar de lecciones magistrales se fomentaba el diálogo. Se aprendía ciencia observando objetos reales y geografía analizando mapas y el entorno.

   La higiene y la salud eran aspectos muy importantes. Fue de los primeros centros en Guadalajara en integrar la educación física y la higiene como materias esenciales, cuidando que las aulas estuvieran bien ventiladas y soleadas, algo revolucionario entonces.

  El centro utilizaba herramientas modernas para la época, como proyecciones cinematográficas y se realizaban visitas a lugares históricos de la ciudad como el Palacio del Infantado., integrando la historia y el arte de la ciudad en la formación cotidiana.

    Para la Escuela Laica, el entorno de Guadalajara era el mejor laboratorio posible. Las salidas eran frecuentes y planificadas bajo el concepto de "clase-paseo"Siguiendo los postulados de Giner de los Ríos, el aprendizaje no se limitaba al aula; las salidas al campo y las visitas culturales eran parte esencial del currículo para fomentar el espíritu crítico. 

   Se exploraba el entorno. Se realizaban excursiones a parajes naturales cercanos (como las riberas del Henares) y visitas a talleres de artesanos o fábricas locales. El objetivo era que el alumnado entendiera el mundo real y el trabajo.  

   Y también, por supuesto al ser considerada una "escuela hermana" de la Escuela Moderna de Ferrer i Guàrdia, también se fomentaban actividades que promovían la solidaridad y el pensamiento racionalista frente a la superstición.

“Demostrar a la infancia que mientras una persona depende de otra se cometerán abusos y habrá tiranía y esclavitud, estudiar las causas que mantienen la ignorancia popular, conocer el origen de todas las prácticas rutinarias que dan vida al actual régimen insolidario, fijar la reflexión del alumnado sobre cuanto a la vista se nos presenta, tal ha de ser el programa de las escuelas racionalistas.”

Francisco Ferrer i Guardia

    La historia de la Escuela Laica de Guadalajara no es solo la crónica de un edificio desaparecido. Es el testimonio de una ambición: la de una ciudad que, por unos años, se atrevió a imaginar que la educación podía ser el motor de una libertad real, sin dogmas ni miedos.

   Cuando en 1939 las puertas se cerraron y aquellos magníficos "cuadernos de aula" fueron sustituidos por clases magistrales, silencio y  castigo, no solo se perdió un centro educativo; se detuvo en seco un experimento de modernidad que situaba a Guadalajara a la vanguardia pedagógica de Europa. Sin embargo, su legado no quedó enterrado bajo los escombros de la guerra. Hoy, cada vez que un docente prioriza el espíritu crítico sobre la memorización, o cuando entendemos que el aula debe estar abierta a la naturaleza y a la vida, el espíritu de la Escuela Laica y de la Institución Libre de Enseñanza vuelve a respirar.


   Recordar esta escuela no es un ejercicio de nostalgia, es un acto de justicia. Porque la educación laica y científica que defendieron es la base sobre la que se asientan nuestras libertades actuales. Maestras y maestros que pertenecían a la ILE y a la Escuela Moderna sabían que no hay democracia posible sin personas capaces de pensar por sí mismas; una lección que, casi un siglo después, sigue siendo tan urgente y necesaria como el primer día." 

   


miércoles, 10 de junio de 2026

LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: INTENTOS DE MODERNIZACIÓN (4ª PARTE)

 En 1975 muere el dictador y comienza la Transición en España.

   Durante  la Transición española, la Ley Palasí siguió en vigor durante algunos años, el Concordato de 1953 no se derogó por completo, sino que se "vació de contenido" y se sustituyó por una serie de acuerdos parciales entre el Gobierno de Adolfo Suárez y el Vaticano. 

   El objetivo era adaptar los privilegios del nacionalcatolicismo franquista al nuevo marco de una democracia moderna y a la posterior aconfesionalidad del Estado fijada en la Constitución de 1978. Este proceso se desarrolló en dos grandes fases estratégicas: 
- Renuncia mutua de privilegios.
   Antes de redactar la Constitución, el rey Juan Carlos I y el papa Pablo VI firmaron un acuerdo preliminar el 28 de julio de 1976. En este tratado, ambas partes renunciaron a los privilegios que más tensiones habían causado durante la dictadura: 
  • El Rey renunció formalmente al "Derecho de Presentación", devolviendo al Papa el control total para nombrar a los obispos en España.
  • La Iglesia renunció al "Privilegio de Fuero", que impedía que los sacerdotes y religiosos fueran juzgados por tribunales civiles ordinarios sin permiso eclesiástico. 
  • Ninguna de estos acuerdos cambiaban en nada la educación.

- Acuerdos de 3 de enero de 1979.

   Apenas unos días después de entrar en vigor la Constitución de 1978, el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, firmó en el Vaticano cuatro acuerdos específicos que sustituyeron el grueso del texto de 1953.

   Una de las mayores astucias políticas consistió en negociar y firmar el contenido de estos acuerdos paralelamente a la redacción de la Constitución. Al firmarse formalmente el 3 de enero de 1979, estos textos adquirieron rango de Tratado Internacional. Esto significa que, legalmente, se sitúan por encima de las leyes ordinarias españolas y su modificación o derogación no puede ser decidida de manera unilateral por el Parlamento español, sino que requiere obligatoriamente del mutuo acuerdo entre España y la Santa Sede. Es el marco jurídico e institucional básico que sigue regulando las relaciones entre ambos Estados. 

    Se reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia y su libertad de organización, eliminando la confesionalidad católica del Estado. Se eliminó la dotación estatal directa y fija para el clero. En su lugar, se ideó el sistema de asignación tributaria (la famosa casilla de la Iglesia en la declaración de la renta), comprometiéndose la Iglesia a caminar gradualmente hacia su propia autofinanciación. Sin embargo, se mantuvieron importantes exenciones fiscales como el no pago del IBI para sus inmuebles de culto.

Curso 1981-1982

  En Educación este Tratado continua siendo un lastre del que difícilmente se consigue salir:

   El tratado obligó a introducir la religión en el sistema educativo con rango preferente. Los centros educativos públicos y privados quedaron obligados a ofrecer la asignatura de Religión Católica, pero su elección pasó a ser voluntaria para las familias. Esto provocó que, durante el tiempo de esa asignatura, el alumnado se dividiera físicamente: quienes optaban por Religión Católica permanecían en el aula con su docente, que debía impartirla mientras que el resto era trasladado a otros espacios para recibir una materia alternativa o de estudio.

   Además el tratado exige que la religión católica se ofrezca en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales. Esto obligó a la escuela pública a inventar "asignaturas espejo" (como Ética, Alternativa o Valores Sociales y Cívicos) para rellenar las horas del alumnado que decidían no cursar religión. 

 Colectivos laicos y expertos en educación han calificado históricamente este sistema como un modelo de aula segregada, al considerar que fuerza la división o clasificación de los menores dentro de la escuela pública en función de las convicciones morales o religiosas de sus familias y además esto fragmentaba  horarios y restaba un tiempo valioso a materias de alta prioridad como las matemáticas, la comprensión lectora o las disciplinas artísticas y tecnológicas.

   Bajo el amparo de estos Acuerdos fue contratado profesorado de religión católica en colegios públicos, pagados íntegramente con dinero del Estado, pero seleccionados a dedo por la institución eclesiástica (mediante la Declaración Eclesiástica de Idoneidad). Esto ha generado severas anomalías en el derecho laboral público: La administración educativa sufraga los sueldos pero carece de control sobre los procesos de selección.

   Los acuerdos consolidaron la desigualdad mediante los conciertos educativos.

   Dieron un marco legal blindado a la libertad de las familias a elegir el tipo de educación moral. El Estado instrumentalizó esto financiando con fondos públicos una inmensa red de colegios privados católicos (la educación concertada). 

   Son muchas las personas expertas que a lo largo de los años han argumentado que este modelo desvió masivamente recursos económicos que hacían falta en la red pública, propiciando un sistema educativo de doble velocidad que cronifica la segregación por motivos socioeconómicos y de origen.

      Tristemente eso sigue ocurriendo y se conceden conciertos educativos a entidades religiosas, se les cede suelo público...cuando al principio de la Transición se argumentaba por algunos gobiernos que estos conciertos eran necesarios porque no había una red pública suficiente para la escolarización de todos los niños y niñas y estos irían terminando según se fueran creando centros públicos, un tremendo engaño.


   Tras la firma de los Tratados personalidades como Gregorio Peces Barba PSOE y Jordi Solé Tura PCE (Ambos padres de la Constitución) así como Heribert Barrera ERC alzaron la voz por lo que consideraban un engaño, manteniendo un perfil muy crítico y combativo contra los mismos.

   A pesar de su postura crítica no se realizó ningún recurso de inconstitucionalidad. Heribert Barrera fue el parlamentario más beligerante en las Cortes. Desde su perspectiva republicana y laica, acusó al Gobierno de Suárez de perpetrar un fraude constitucional. Barrera llegó a afirmar en sede parlamentaria que en el ordenamiento del tratado "hallamos motivos que yo creo que se pueden calificar de inconstitucionalidad". Pese a la dureza de su discurso y a votar en contra de la ratificación, ERC carecía del número de diputados necesarios (se requerían 50) para interponer de forma autónoma un recurso formal de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.

   La inconstitucionalidad ha sido rescatada constantemente por juristas y colectivos laicos. Sostienen que firmar unos convenios que blindan la religión católica en la escuela pública antes de que la propia sociedad hubiera elegido su modelo democrático quebró la neutralidad del Estado. El propio Tribunal Constitucional ha tenido que intervenir en décadas posteriores, no para anular los tratados completos, sino para delimitar los abusos derivados de su aplicación

   Como los partidos políticos discrepan sobre cómo encajar esta obligación sin romper los principios democráticos, cada cambio de gobierno se ha traducido en una nueva ley de educación. El choque constante entre cumplir el tratado internacional o priorizar un currículo puramente científico ha sometido a alumnado y profesorado  a una inestabilidad  constante. Además de tener criterios muy diferentes sobre la metodología que se ha de llevar en las aulas y qué principios deben regirlas.

   8 leyes educativas tras la transición hasta la actualidad y no se ha cambiado de ley únicamente con el cambio de signo del gobierno, sino que incluso con gobiernos del mismo partido. Esto ha creado un ambiente de desmotivación entre los docentes que, además se ven de año en año con menos recursos, más obligaciones burocráticas, menos apoyo institucional...


Curso 2024-2025


   Sucesivas leyes... ¿Diferencias significativas en las aulas?



lunes, 8 de junio de 2026

LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: INTENTOS DE MODERNIZACIÓN (3ª PARTE)

 


   Durante el franquismo, la Iglesia católica recuperó el control absoluto del sistema educativo español a través de la contrarreforma conocida como nacionalcatolicismo. La educación se convirtió en un instrumento ideológico para adoctrinar a las nuevas generaciones, eliminar la herencia laica de la Segunda República y consolidar el poder del régimen dictatorial.

   
   La Iglesia censuraba todos los libros de texto escolares. Los sacerdotes vigilaban la conducta y pureza de profesorado y alumnado.  El Estado delegó la educación secundaria y universitaria en órdenes religiosas. La asignatura de Religión era obligatoria y evaluable para promocionar.

    Las jornadas escolares incluían rezos, misas, rosarios y confesiones. 

   Se prohibió la coeducación por considerarse inmoral y contraria a la naturaleza. 

   Los niños recibían formación militarista; las niñas, labores domésticas y de sumisión. 

    Se fusionaron los dogmas católicos con el ideario de la Falange Española. 

    El Estado recortó la inversión pública, dejando las aulas en condiciones precarias.

   Se eliminó el pensamiento crítico en favor del aprendizaje memorístico, especialmente del Catecismo

    Como miles de docentes republicanos fueron fusilados, encarcelados o inhabilitados,  las plazas vacantes se entregaron a excombatientes franquistas, viudas y religiosos que necesitaban un certificado de conducta y un informe favorable del párroco local.

   Pedro Cuesta Escudero en su libro, Por una Educación pública de calidad dice: "En las escuelas de esas sociedades religiosas se inculca una sumisión ciega a la autoridad y no hay ninguna preocupación por el desenvolvimiento de la persona. Siempre prevalece lo estático, lo tradicional y cualquier cambio en la manera de pensar, de sentir o de hacer está anatemizado por la religión. Todo se basa en el culto a Dios, en el respeto a la tradición, en la sumisión absoluta. La educación gira siempre alrededor de un libro sagrado, al que se le atribuye origen divino, donde están contenidos los únicos y verdaderos conocimientos y cuya posesión constituye la verdad, la felicidad y toda la sabiduría posible. Como todo lo demás es considerado falso y pernicioso, la tendencia es combatirlo y eliminarlo para evitar su contaminación. (...) 

   La escuela ha de ser neutra, pero no por indiferentismo, sino como una tolerancia activa, que el alumno o la alumna pueda reconocer el derecho que también tienen los que no piensan como ellos y que, además, sepan que por encima de las oposiciones hay siempre un ideal de unidad de espíritu que cada uno realiza a su manera. La escuela ha de crear la conciencia íntima de la absoluta necesidad de la tolerancia, contrapartida de la intransigencia."

     El franquismo necesitaba referentes intelectuales, por esa razón es muy relevante  como se apropiaron de algunas figuras como Santiago Ramón y Cajal que falleció en octubre de 1934, dos años antes del estallido de la Guerra Civil. Al no haber vivido el conflicto, el régimen de Franco adoptó una doble y paradójica estrategia con su figura ya que este tenía fama mundial.

   El aparato de propaganda del régimen instrumentalizó el profundo patriotismo de Cajal y omitió deliberadamente su perfil agnóstico, liberal, demócrata y fuertemente vinculado a la laica Institución Libre de Enseñanza. Lo retrataron falsamente como un genio aislado y místico que encajaba en los valores del nacional-catolicismo.

     Mientras ensalzaba su nombre:

   La dictadura destruyó la infraestructura científica que Cajal había creado. En 1939, el régimen disolvió la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) que él había presidido para fundar sobre sus ruinas el CSIC, con el fin de imponer un control ideológico y religioso sobre la ciencia.

   Persiguió a sus discípulos, la célebre Escuela Histológica de Cajal sufrió una durísima depuración. Sus colaboradores directos y alumnos más brillantes (como Pío del Río Hortega, Fernando de Castro o Gonzalo Rodríguez Lafora) fueron represaliados, apartados de sus cátedras o empujados al exilio forzoso. El propio Instituto Cajal fue temporalmente descabezado y puesto en manos de directores afines al régimen que no guardaban relación con la neurociencia.

   Cabe señalar que aunque la dictadura de Franco comenzó en 1939 no sería hasta 1953 cuando se firmara en Concordato con La Santa Sede ¿Por qué el Vaticano no se decidía?

   Principalmente porque la Santa Sede ya disfrutaba de todos los privilegios prácticos en España sin necesidad de comprometer su reputación con una dictadura aislada internacionalmente. El papa Pío XII prefirió mantener una postura prudente y de espera estratégica por razones políticas.

   El estallido de la Guerra Fría dio un giro radical a la situación internacional:

    Estados Unidos dio un giro estratégico y comenzó a ver a Franco como un aliado útil y anticomunista. España era un lugar perfecto para instalar bases americanas y su gobernante estaba deseando salir de su aislamiento y que se le reconociera internacionalmente.

    Cuando la Santa Sede vio que el acercamiento de España con Washington era inminente, decidió dar el paso definitivo. El Concordato entre el Estado español y la Santa Sede de 1953 se firmó el 27 de agosto, rompiendo oficialmente el aislamiento del régimen y sellando el denominado "nacionalcatolicismo". 

   El Concordato de 1953 otorgó a la Iglesia católica un poder sin precedentes, convirtiéndola en un pilar del Estado a nivel económico y formativo.

   El régimen ahora totalmente avalado por el Vaticano entregó a la Iglesia el control ideológico de la juventud, la supervisión de las aulas y el monopolio de la moral pública: Religión obligatoria, censura escolar, vigilancia del profesorado, validación de títulos superiores otorgados en centros dependientes de la iglesia, acceso a la creación de  medios de comunicación propios.

   Además el Concordato supuso una exención total de impuestos por parte de la Iglesia, la Iglesia no pagaba contribuciones territoriales, impuestos sobre la renta, ni tasas por edificios eclesiásticos, residencias, conventos o seminarios. El Estado asumió la obligación de pagar un sueldo mensual a obispos, sacerdotes y religiosos (la llamada "dotación de culto y clero") y los bienes, objetos de culto y publicaciones importados por la Iglesia estaban libres de aranceles y derechos de aduana.

   Durante el franquismo todos los logros e intentos de modernización de la educación se fueron al traste y durante años se vivieron tiempos oscuros.

   Con la llegada del siglo XX, la escolarización de la totalidad de jóvenes de ambos sexos se convierte en objetivo prioritario de los pueblos civilizados y en muchos países se tratar de conseguir que la educación se pueda ofrecer en condiciones de alta calidad a toda la ciudadanía, sin distinciones.


   En España, sin embargo, fue tardía la generalización de la Educación Básica, y al contrario que en Francia, donde al mismo tiempo de aprobarse la enseñanza  básica obligatoria, se aprobaron los presupuestos para la construcción de nuevos centros educativos, en nuestro país se decreta la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria, sin prevenir los medios para ello. La ley de 1964 extiende la obligatoriedad escolar desde los seis hasta los catorce años, pero hubo que esperar hasta mediados de la década de los ochenta para que la normativa se hiciera realidad.

   Según expone Pepa Martínez López : "Llegó la modernización de la Educación bajo el título de unas siglas, LGE, de la mano del ministro José Luis Villar Palasí, marcando un año, 1970, como el punto de partida del cambio educativo.

   El “plan nuevo” como se le llamaba popularmente, contó con mayor número de detractores que de seguidores, y marcó un antes y un después en la historia de la educación española, y si bien es cierto que el nuevo sistema educativo tenía como fin la revitalización del aparato ideológico del estado, adaptándolo a las nuevas exigencias del sistema capitalista, hay que reconocer que supuso una modernización del sistema, y que la nueva normativa, en su momento, proveyó a quienes abogaban por una educación diferente la necesaria coartada para la puesta en marcha de nuevas metodologías y un marco legal al que poder ceñirse los diferentes movimientos de renovación pedagógica que a partir de la década de los sesenta habían comenzado a renacer.

   José Luis Villar Palasí, perteneciente al sector demócrata-cristiano del régimen, fue nombrado por Franco Ministro de Educación y Ciencia en 1968, en sustitución de Lora Tamayo, cuyo mandato estuvo constantemente marcado por los enfrentamientos con los estudiantes universitarios.

   El Ministerio de la época de Villar Palasí se caracterizó por la elaboración de la LEY GENERAL DE EDUCACIÓN Y FINANCIACIÓN DE LA REFORMA EDUCATIVA, necesaria, según él, para “evitar los múltiples defectos en la enseñanza española” y se inició con la creación, en 1969, de un libro blanco, donde se analizaba el sistema educativo y los recursos de que se disponía.

La LGE, cuyo eje fue la EGB, fue un factor de modernización del sistema educativo y un punto de inflexión entre el franquismo y la democracia.

Con esta ley se daba gratuidad a la escuela primaria y fue un primer paso para la secularización. Mostraba una ambición pedagógica: nuevas metodologías, nuevas materias, mayor calidad… Y destaca el intento por dotar de igualdad de oportunidades a los futuros estudiantes. Por desgracia muchos de estos avances no se aplicaron hasta después del 1978.

Sus principales medidas fueron:

1.    Educación gratuita y obligatoria desde los 6 a los 14 años (E.G.B.). Intentaba romper con la restricción de la Enseñanza Secundaria.

2.    Un nuevo bachillerato con materias mixtas (letras y ciencias) (B.U.P)

3.    Una nueva Formación Profesional (F.P.)

4.    La creación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

5.    La consideración del proceso educativo desde la educación permanente.

Esta ley suponía la reforma de TODO EL SISTEMA EDUCATIVO, desde la educación preescolar a la universitaria, adaptándolo a las necesidades de escolarización. Como viene siendo habitual en nuestro país, la ley no estuvo dotada de los recursos económicos necesarios, y esa carencia fue la causa principal de la mayoría de sus defectos.

Además, los sectores más inmovilistas del franquismo no quisieron comprender la intención de adaptar, por medio de la modernización de la educación, la hegemonía ideológica a los nuevos tiempos del sistema oligárquico-financiero; por el contrario, el nuevo sistema les pareció innecesario, atrevido y peligroso.

Por todas estas causas, la Ley General de Educación se promulgó con múltiples recortes y añadidos de tendencia dogmática, por lo que pronto hubo que empezar a parchear con disposiciones aclaratorias su contenido.

Pues bien, aun así, supuso una auténtica revolución en la enseñanza. Y desde antes, incluso, de ser promulgada: la publicación del Libro Blanco de la Educación, en febrero de 1969 supuso la ruptura de los modelos de trabajo clásicos, pues por primera vez en treinta años, el gobierno se enfrentaba a su propio pasado, con una crítica a la estructura educativa existente, base para la búsqueda de soluciones adecuadas a los problemas."

Para saber más: LA ESCUELA FRANQUISTA Y EL NACIONALCATOLICISMO

   

viernes, 5 de junio de 2026

LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: INTENTOS DE MODERNIZACIÓN (2ª PARTE)

    Durante la II República española se llevo a cabo el intento más serio de modernización de la educación en España.


   La Institución Libre de Enseñanza (ILE) germinó en un entorno adverso, con la puesta en vigor del decreto Orovio. La fundaron algunos docentes al ser represaliados, como ya vimos en la 1ª parte de este capítulo, pero logró transformar la cultura española. 
   Se enfrentó desde su creación en 1876 y hasta el 1900 a la fuerte hostilidad de la Iglesia Católica y los sectores más conservadores y logró crecer y expandirse  gracias al apoyo de una red internacional de intelectuales y familias burguesas progresistas. 
   En el periodo comprendido entre 1900 y 1931 disfrutó de un momento de crecimiento de su prestigio y su influencia fue en aumento.
   El apoyo de la burguesía para la autofinanciación fue fundamental: Se constituyó como una sociedad anónima para evitar el control del estado. Contaba con accionistas ilustres y las familias del alumnado pagaban matrículas que sostenían los gastos diarios, también algunos filántropos con ideas liberales legaron terrenos y dinero en sus testamentos (Fue el caso de la escuela laica de Guadalajara como ya se vio en otra entrada de este blog) 
   Giner de los Ríos conectó la ILE con pedagogos de Reino Unido, Alemania y Francia consiguiendo el reconocimiento de la Institución  fuera de España blindándola contra cierres arbitrarios por miedo al escándalo internacional.
   Los profesores viajaban al extranjero para traer las últimas novedades científicas sin pedir permiso al Ministerio.  

   Se convirtió en el único lugar donde los profesores represaliados por el Gobierno podían dar clase y científicos e investigadores de primer nivel preferían la libertad de la ILE a la censura de la universidad pública.

   Las clases sociales altas, incluso las conservadoras, acabaron llevando allí a sus hijos e hijas por la altísima calidad educativa.
   Su éxito pedagógico demostró que un modelo laico y moderno era viable, llegando a inspirar la creación del Ministerio de Instrucción Pública en 1900
   Se crearon centros claves como la Junta de Ampliación de Estudios en 1907  que llevaría a crear  la Residencia de Estudiantes en 1910 y la Residencia de Señoritas en 1915, formo a mentes brillantes de la generación del 98 y del 27.
   La ILE desarrolló una estrategia a largo plazo, como no puede ser de otra manera al hablar de educación.  En lugar de buscar el poder político inmediato, se centraron en formar a las futuras élites del país. Al cabo de dos décadas se habían infiltrado pacíficamente, antiguos alumnos de la ILE ocupaban puestos clave en la judicatura, la medicina y la prensa y cuando los liberales recuperaron el gobierno, el Estado no pudo ignorar su éxito y acabó adoptando sus proyectos para modernizar España.
   Su máximo apogeo llegaría con la II República entre 1931 y 1936, las ideas de la ILE se convirtieron en la política educativa oficial del nuevo gobierno.
   Se crearon las misiones pedagógicas que llevó educación y cultura a pueblos aislados, además de impulsarse la construcción masiva de escuelas y la formación digna de los docentes. 
   Su metodología se basaba en la corriente filosófica del krausismo, buscando la formación de personas integras.
    Fue pionera en implantar la coeducación, aulas mixtas con alumnos y alumnas.
   Estableció el método intuitivo, eliminando los exámenes de memoria, los libros de texto rígidos y los castigos e introdujo las excursiones a la naturaleza, las visitas a museos y el deporte.

   Los personajes clave que impulsaron y dieron forma a esta institución fueron:

    Por supuesto Francisco Giner de los Ríos fundador y alma mater y principal figura de la ILE. Filósofo y pedagogo, fue el introductor del krausismo en España y el arquitecto de este modelo educativo que priorizaba la experimentación frente a la memorización. 

   Junto con él Nicolás Salmerón y Gumersindo de Azcárate fueron los iniciadores del proyecto. Nicolás Salmerón fue profesor y político, llegando a ser presidente de la Primera República.  Separado de su cátedra por defender la libertad de cátedra, al igual que Giner. Gumersindo de Azcárate fue jurista, historiador y político y uno de los baluartes intelectuales de la Institución.

   Manuel Bartolomé Cossío fue discípulo directo de Giner y figura esencial. Tomó las riendas de la ILE tras la muerte de su fundador y destacó por su labor pedagógica y su profundo amor por el arte y el excursionismo escolar. Junto con él, Hermenegildo Giner de los Ríos, primo de Francisco fue un activo pedagogo dentro de la Institución llevando a cabo un trabajo clave en la adaptación de metodologías europeas y en la promoción de la coeducación. Ricardo Rubio Álvarez de Linera fue pedagogo y profesor de botánica,  amigo inseparable y mano derecha de Cossío en el cuadro rector y administrativo de la Institución y el Museo Pedagógico Nacional.
   Santiago Ramón y Cajal: Premio Nobel, fue una figura capital muy ligada a la ILE y presidente de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), organismo creado para enviar a jóvenes intelectuales al extranjero. 
   María de Maeztu: Pedagoga fundamental, impulsó la Residencia de Señoritas, un organismo bajo la influencia directa de la ILE, con el objetivo de convertirse en el primer centro oficial en España destinado a fomentar y facilitar el acceso de las mujeres a la enseñanza universitaria y superior. Bajo su dirección este centro funcionó de manera ininterrumpida como el equivalente femenino de la Residencia de Estudiantes hasta el estallido de la Guerra Civil.
   Alberto Jiménez Fraud: Fue el director de la Residencia de Estudiantes, el gran punto de encuentro e intercambio de intelectuales. Bajo el amparo de la ILE y la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), Jiménez Fraud logró materializar el ideal del filósofo Francisco Giner de los Ríos: forjar un ambiente de libertad intelectual, excelencia científica y vanguardia artística que definió a la España de la "Edad de Plata"
   La Iglesia católica y los sectores conservadores vieron en la Institución Libre de Enseñanza (ILE) una de las mayores amenazas para la identidad nacional. Para el estamento eclesiástico, la ILE no era un simple experimento pedagógico, sino el emblema de la "escuela sin Dios" y el catalizador de la pérdida de la fe en España. 
   La Iglesia rechazaba tajantemente la neutralidad religiosa de la ILE. Sostenía que una educación que no situara a Dios y al dogma católico en el centro del aprendizaje era intrínsecamente inmoral y corruptora. 
   Intelectuales católicos y sacerdotes publicaron numerosos artículos en prensa condenando las escuelas laicas. Figuras clericales como Andrés Manjón fundador de las Escuelas del Ave María (modelo pedagógico católico creado expresamente para competir con la propuesta laica) lideraron encendidas protestas públicas calificando los métodos de la ILE como un "veneno" para la juventud y desde los altares se llegó a desaconsejar o prohibir directamente a las familias católicas llevar a sus hijos a la institución, bajo la advertencia de que ponían en riesgo la salvación de sus almas.
   La propuesta de la ILE de que niños y niñas compartieran espacios, excursiones y lecciones fue calificada por la Iglesia de "atentado contra el pudor" y las buenas costumbres.
   La Iglesia defendía el modelo memorístico tradicional y la disciplina escolástica. Las excursiones al campo, el deporte y la observación directa de la naturaleza promovidos por la ILE se percibían como una influencia "pagana" y descuidada.
    Para frenar el avance cultural de la ILE, la Iglesia impulsó con fuerza sus propias órdenes docentes (como los Jesuitas o los Agustinos) multiplicando la apertura de colegios católicos privados. El clero presionó constantemente a los sucesivos gobiernos de la Restauración para que mantuvieran la obligatoriedad de la asignatura de religión y la inspección eclesiástica en todas las escuelas públicas

    Lejos de entrar en el insulto o la confrontación directa de folletín, la estrategia defensiva de Giner de los Ríos y sus colaboradores se basó en el "silencio digno" y la superioridad metodológica. A través del BILE , su boletín oficial decidieron ignorar la provocación y contraatacar con evidencias científicas. 

   La consigna de la ILE fue no contestar a los insultos nominales ni a los libelos religiosos para evitar darles publicidad y legitimidad. Respondían publicando ensayos pedagógicos modernos, traducciones de Europa y crónicas de sus actividades y excursiones. Dejaban que los resultados educativos hablaran por sí mismos.

   Ante las acusaciones de "masonería" o "fábrica de ateos", el BILE reiteraba constantemente su principio estatutario: la institución no era anticatólica, sino neutra. Defendían que el respeto a la conciencia de la persona implicaba no imponer dogmas ni estatales ni eclesiásticos.

   Incluso tras el fallecimiento de Giner de los Ríos en 1915, cuando poetas como Antonio Machado le dedicaron elegías llamándolo "santo laico", los sectores integristas reaccionaron con opúsculos y hojas parroquiales indignadas. Para el catolicismo ultramontano, el concepto de un "santo" que no fuera católico era una blasfemia intolerable, por lo que publicaron textos recordando que Giner de los Ríos moría "fuera de la verdadera fe" y que su legado no era la luz pedagógica, sino "la oscuridad del error y la apostasía"

Francisco Giner de los Ríos en clase



      El relato de lo que pasó tras el golpe de Estado de 1936, la guerra civil y los terribles años posteriores de dictadura franquista quiero comenzarlo con una fotografía que realicé cuando visité en 2019 la exposición "Madrid, ciudad educadora (1898-1938). Memoria de la escuela pública" que fue una muestra histórica muy interesante organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Ángel Llorca y que se exhibió en el Museo de Historia de Madrid.



      
Al terminar la Guerra Civil en 1939, el régimen de Franco aplicó una política de "tierra quemada" cultural contra todo el legado institucionista:

    La ILE fue ilegalizada formalmente mediante la aplicación de decretos de incautación de bienes por considerarla opositora al nuevo Estado. Sus sedes (como los edificios del Paseo del General Martínez Campos en Madrid) fueron confiscadas y entregadas a organismos de la dictadura.  


   Se llevó a cabo un expolio artístico y documental: Se confiscaron archivos, bibliotecas y obras de arte. Como muestra histórica de este expolio, el retrato oficial Don Francisco Giner de los Ríos, niño  realizado por el pintor Manuel Ojeda fue arrancado de la sede de la ILE en 1940 por las fuerzas franquistas.

   Su restitución formal en 2024, 84 años  después a la Fundación Francisco Giner de los Ríos marcó la primera devolución de arte incautado por motivos políticos que ejecuta el Ministerio de Cultura español en aplicación de la Ley de Memoria Democrática, convirtiéndose en un símbolo.

   Hubo quema y censura de libros: Las obras escritas por Giner de los Ríos, Sanz del Río o Cossío fueron incluidas en las listas negras de la censura eclesiástica y gubernamental. Sus libros de pedagogía jurídica y social fueron retirados de las bibliotecas universitarias y escolares. 

   Se "depuraron" maestras y maestros: Las comisiones depuradoras no solo persiguieron las ideas, sino a las personas. Miles de maestros nacionales inspirados por la pedagogía de la ILE fueron fusilados, encarcelados o inhabilitados de por vida, bajo la acusación formal de aplicar métodos "marxistas, laicos y antipatrióticos"

    La purga, iniciada por la Ley de Depuración de la Enseñanza, afectó a casi un tercio del cuerpo docente. Cerca de 20.000 docentes sufrieron inhabilitación temporal o definitiva, suspensión de empleo y sueldo, o destierro a otras provincias. 

"La última lección del maestro"
Alfonso Rodríguez Castelao
    Investigaciones recientes basadas en bases de datos como Memoria Histórica han recopilado más de 564.000 expedientes de depuración en diferentes niveles educativos. No existe un censo único y oficial sobre el número de docentes que fueron víctimas de la represión mortal (ejecutados o paseados). Las cifras varían según la región.

   En la provincia de Guadalajara donde  vivo, las investigaciones históricas basadas en el análisis de las comisiones depuradoras arrojan los siguientes datos concretos sobre la purga ejercida contra el magisterio tras la Guerra Civil: 

   Se han analizado y documentado exhaustivamente 812 expedientes de depuración en la provincia, que engloban a 756 maestros y maestras en activo en ese momento y a 56 alumnos y alumnas de la Escuela Normal (futuros docentes). Debido a que Guadalajara quedó dividida en dos zonas durante el conflicto (nacional en el norte y republicana en el sur), la intensidad de la revisión fue muy estricta al acabar la guerra.
   De los expedientes procesados, un total de 191 personas fueron sancionadas (180 maestros y 11 estudiantes de magisterio). 
   Aproximadamente el 40% de los sancionados sufrió la pena más grave, siendo expulsados de forma fulminante y definitiva del cuerpo de maestros. El 60% restante de los castigados recibió sanciones de inhabilitación temporal, suspensiones de empleo y sueldo o traslados forzosos de localidad. 
   Para terminar esta 2ª parte de los intentos de modernización de la educación en España, una cita del historiador Josep Fontana que forma parte del prólogo del libro: Diccionario del Franquismo, protagonistas y cómplices (1936- 1978):
"Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestras y maestros, abrió escuelas y creó bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó a maestras y maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros"