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UBUNTU, en la cultura Xhosa, significa: “Yo soy porque somos”. Queremos soñar desde nuestra clase de Educación Infantil un mundo donde vivir el compañerismo, no ser rivales sino avanzar de la mano, sabiendo que lo que cada cual aporta es una oportunidad de crecimiento para si y para el conjunto del grupo. Queremos ver al resto de personas como una posibilidad para colaborar, no para competir y pelear y queremos aprender y llegar muy lejos valorando y respetando nuestras diferencias.
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No hace mucho he conocido que hubo un tiempo en Guadalajara, la capital de la provincia donde vivo y he ejercido mi profesión durante tantos años, en el que se crearon aulas para formar ciudadanos libres de dogmas y escribo "ciudadanos" con total conciencia porque se creó sólo para varones, seguramente con el tiempo, si se le hubiese otorgado, para formar también ciudadanas.
Quiero dejar aquí esta entrada, en este apartado del blog que es mi pequeña historia como maestra, ahora ya jubilada, primero porque escribir me sirve a memorizar y si olvido algún dato o algún nombre lo tendré fácil para buscarlo.
Siempre me fascinó esta parte de nuestra historia y nunca dejaré de preguntarme: dónde habríamos llegado a nivel educativo en este país si una guerra fratricida y cruel no hubiese acabado con todo.
En el corazón de una España que despertaba a la modernidad, surgió un proyecto revolucionario: la Escuela Laica. Bajo el paraguas del legado de Felipe Nieto y la brisa renovadora de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y de la Escuela Moderna de Barcelona de Ferrer i Guardia, este centro desafió las convenciones de su época.
En septiembre de 1903, comenzó el curso escolar en la Escuela Laica. La educación era gratuita y, según Fernando Lozano (albacea de la herencia de Felipe Nieto), en el centro no se enseñaría:
"...otra doctrina que el amor a los padres, al trabajo, a la moral más pura, a la ciencia, al arte y el respeto y consideración a los demás seres racionales. En la escuela en proyecto, los niños estudiarán en el taller y en el campo la naturaleza y la vida, a la vez que en las clases los universales conocimientos indispensables para abrirse paso en el camino de la ciencia..."
La escuela, como escribí anteriormente se creó gracias al legado de Felipe Nieto, militar y político republicano progresista afincado en la ciudad.
El 15 de junio de 1885, este dictó su testamento en el que establecía que, cuando falleciese, se le entregasen a su hermana Juana sus propiedades y bienes y una vez fallecida ésta, todo el patrimonio se destinase a crear y sostener una Escuela Laica de primera enseñanza para varones en la ciudad de Guadalajara.
En 1902, a la muerte de Juana Nieto Benito, el único albacea vivo, Fernando Lozano, inició los trámites para la apertura de la Escuela Laica, adquiriendo la casa de los Belzas, en la calle del Barrionuevo Baja, 46 (hoy del Ingeniero Mariño, 42), un amplio edificio que tenía una extensa huerta y jardín.
| Retrato de Tomás de la Rica |
Con la llegada de la República en 1931, la Escuela Laica de Guadalajara vivió su momento de mayor esplendor. El nuevo régimen adoptó el laicismo como eje del Estado y vio en centros como este el modelo a seguir para la modernización de España.
Durante estos años, la escuela no solo educó a menores, sino que sirvió como centro de difusión cultural para la ciudad.
Los repetidos intentos de los sectores más conservadores y de los ámbitos eclesiásticos por clausurar la escuela no tuvieron éxito, la personalidad de Tomás de la Rica y el gran empeño de sus colaboradores fueron capaces de vencer todas las trabas y hasta que cerró en 1936 después de ser destruida por un bombardeo de la aviación franquista, en la renovación pedagógica del primer tercio del siglo XX y formaron a varias generaciones de alcarreños en un clima de exigencia intelectual y libertad personal.
Al finalizar el conflicto en 1939, el nuevo régimen franquista inició un proceso de depuración del magisterio. La institución fue clausurada y sus bienes incautados.
El edificio y el modelo educativo fueron reemplazados por una enseñanza estrictamente católica y nacionalista.
Tomás de la Rica al finalizar la guerra civil consiguió salir de España y refugiarse en Orán (actual Argelia) donde falleció en 1951.
Algunas otras figuras destacadas relacionadas con la Escuela Laica fueron:
Fernando Lozano Montes ("Demófilo"): Periodista y librepensador que colaboró estrechamente con Felipe Nieto para definir el carácter laico y progresista de la escuela desde su creación.
Isabel Muñoz Caravaca: Aunque su labor fue más amplia en la provincia, fue una de las intelectuales y maestras más influyentes vinculadas al espíritu de la escuela. Feminista y pionera de la pedagogía moderna, defendió el laicismo y la educación de la mujer en una época hostil.
Francisco Fernández Iparraguirre: Farmacéutico y lingüista local que formó parte de la vanguardia intelectual de Guadalajara que apoyó y nutrió el entorno cultural de la escuela.
Durante los años en que estuvo en funcionamiento la escuela aplicó los principios de la ILE:
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| Manuel Cossio, Giner de los Rios y Ricardo Rubio |
El ejercicio físico mejora las condiciones de una raza empobrecida.
El dibujo despierta maravillosamente el espíritu de observación y el amor por la naturaleza y el arte.
El canto inicia el sentido estético en la esfera más propia y familiar de la infancia.
Los ejercicios y juegos manuales educan para el aprendizaje técnico y dan rienda suelta a la tendencia plástica y creadora de la fantasía."
A diferencia de las escuelas de "instrucción" del momento, el día a día aquí se centraba en la curiosidad de la infancia.
Sin libros de texto rígidos: El alumnado no memorizaban manuales. Cada cual creaba su propio "cuaderno de clase" (una práctica típica de la ILE y la Escuela Moderna), donde dibujaba y escribía sus descubrimientos diarios.
La metodología era intuitiva y activa: En lugar de lecciones magistrales se fomentaba el diálogo. Se aprendía ciencia observando objetos reales y geografía analizando mapas y el entorno.
La higiene y la salud eran aspectos muy importantes. Fue de los primeros centros en Guadalajara en integrar la educación física y la higiene como materias esenciales, cuidando que las aulas estuvieran bien ventiladas y soleadas, algo revolucionario entonces.
El centro utilizaba herramientas modernas para la época, como proyecciones cinematográficas y se realizaban visitas a lugares históricos de la ciudad como el Palacio del Infantado., integrando la historia y el arte de la ciudad en la formación cotidiana.
Para la Escuela Laica, el entorno de Guadalajara era el mejor laboratorio posible. Las salidas eran frecuentes y planificadas bajo el concepto de "clase-paseo". Siguiendo los postulados de Giner de los Ríos, el aprendizaje no se limitaba al aula; las salidas al campo y las visitas culturales eran parte esencial del currículo para fomentar el espíritu crítico.
Se exploraba el entorno. Se realizaban excursiones a parajes naturales cercanos (como las riberas del Henares) y visitas a talleres de artesanos o fábricas locales. El objetivo era que el alumnado entendiera el mundo real y el trabajo.
Y también, por supuesto al ser considerada una
"escuela hermana" de la Escuela Moderna de Ferrer i Guàrdia,
también se fomentaban actividades que promovían la solidaridad y el
pensamiento racionalista frente a la superstición.
“Demostrar a la infancia que mientras una persona depende de otra se cometerán abusos y habrá tiranía y esclavitud, estudiar las causas que mantienen la ignorancia popular, conocer el origen de todas las prácticas rutinarias que dan vida al actual régimen insolidario, fijar la reflexión del alumnado sobre cuanto a la vista se nos presenta, tal ha de ser el programa de las escuelas racionalistas.”
Francisco Ferrer i Guardia
La historia de la Escuela Laica de
Guadalajara no es solo la crónica de un edificio desaparecido. Es el testimonio de una ambición:
la de una ciudad que, por unos años, se atrevió a imaginar que la educación
podía ser el motor de una libertad real, sin dogmas ni miedos.
Cuando en 1939 las puertas se cerraron y aquellos magníficos "cuadernos de aula" fueron sustituidos por clases magistrales, silencio y castigo, no
solo se perdió un centro educativo; se detuvo en seco un experimento de
modernidad que situaba a Guadalajara a la vanguardia pedagógica de Europa. Sin
embargo, su legado no quedó enterrado bajo los escombros de la guerra. Hoy,
cada vez que un docente prioriza el espíritu crítico sobre la memorización, o
cuando entendemos que el aula debe estar abierta a la naturaleza y a la vida,
el espíritu de la Escuela Laica y de la Institución Libre de Enseñanza vuelve a
respirar.
Recordar esta escuela no es un ejercicio de nostalgia, es un acto de justicia. Porque la educación laica y científica que defendieron es la base sobre la que se asientan nuestras libertades actuales. Maestras y maestros que pertenecían a la ILE y a la Escuela Moderna sabían que no hay democracia posible sin personas capaces de pensar por sí mismas; una lección que, casi un siglo después, sigue siendo tan urgente y necesaria como el primer día."
En 1975 muere el dictador y comienza la Transición en España.
Durante la Transición española, la Ley Palasí siguió en vigor durante algunos años, el Concordato de 1953 no se derogó por completo, sino que se "vació de contenido" y se sustituyó por una serie de acuerdos parciales entre el Gobierno de Adolfo Suárez y el Vaticano.
- Acuerdos de 3 de enero de 1979.
Apenas unos días después de entrar en vigor la
Constitución de 1978, el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, firmó
en el Vaticano cuatro acuerdos específicos que sustituyeron el grueso
del texto de 1953.
Una de las mayores astucias políticas consistió en negociar y firmar el contenido de estos acuerdos paralelamente a la redacción de la Constitución. Al firmarse formalmente el 3 de enero de 1979, estos textos adquirieron rango de Tratado Internacional. Esto significa que, legalmente, se sitúan por encima de las leyes ordinarias españolas y su modificación o derogación no puede ser decidida de manera unilateral por el Parlamento español, sino que requiere obligatoriamente del mutuo acuerdo entre España y la Santa Sede. Es el marco jurídico e institucional básico que sigue regulando las relaciones entre ambos Estados.
Se reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia y su libertad de organización, eliminando la confesionalidad católica del Estado. Se eliminó la dotación estatal directa y fija para el clero. En su lugar, se ideó el sistema de asignación tributaria (la famosa casilla de la Iglesia en la declaración de la renta), comprometiéndose la Iglesia a caminar gradualmente hacia su propia autofinanciación. Sin embargo, se mantuvieron importantes exenciones fiscales como el no pago del IBI para sus inmuebles de culto.
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| Curso 1981-1982 |
En Educación este Tratado continua siendo un lastre del que difícilmente se consigue salir:
El tratado obligó a introducir la religión en el sistema educativo con rango preferente. Los centros educativos públicos y privados quedaron obligados a ofrecer la asignatura de Religión Católica, pero su elección pasó a ser voluntaria para las familias. Esto provocó que, durante el tiempo de esa asignatura, el alumnado se dividiera físicamente: quienes optaban por Religión Católica permanecían en el aula con su docente, que debía impartirla mientras que el resto era trasladado a otros espacios para recibir una materia alternativa o de estudio.
Además el tratado exige que la religión católica se ofrezca en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales. Esto obligó a la escuela pública a inventar "asignaturas espejo" (como Ética, Alternativa o Valores Sociales y Cívicos) para rellenar las horas del alumnado que decidían no cursar religión.
Colectivos laicos y expertos en educación han calificado históricamente este sistema como un modelo de aula segregada, al considerar que fuerza la división o clasificación de los menores dentro de la escuela pública en función de las convicciones morales o religiosas de sus familias y además esto fragmentaba horarios y restaba un tiempo valioso a materias de alta prioridad como las matemáticas, la comprensión lectora o las disciplinas artísticas y tecnológicas.
Bajo el amparo de estos Acuerdos fue contratado profesorado de religión católica en colegios públicos, pagados íntegramente con dinero del Estado, pero seleccionados a dedo por la institución eclesiástica (mediante la Declaración Eclesiástica de Idoneidad). Esto ha generado severas anomalías en el derecho laboral público: La administración educativa sufraga los sueldos pero carece de control sobre los procesos de selección.
Los acuerdos consolidaron la desigualdad mediante los conciertos educativos.
Dieron un marco legal blindado a la libertad de las familias a elegir el tipo de educación moral. El Estado instrumentalizó esto financiando con fondos públicos una inmensa red de colegios privados católicos (la educación concertada).
Son muchas las personas expertas que a lo largo de los años han argumentado que este modelo desvió masivamente recursos económicos que hacían falta en la red pública, propiciando un sistema educativo de doble velocidad que cronifica la segregación por motivos socioeconómicos y de origen.
Tristemente eso sigue ocurriendo y se conceden conciertos educativos a entidades religiosas, se les cede suelo público...cuando al principio de la Transición se argumentaba por algunos gobiernos que estos conciertos eran necesarios porque no había una red pública suficiente para la escolarización de todos los niños y niñas y estos irían terminando según se fueran creando centros públicos, un tremendo engaño.
Como los partidos políticos discrepan sobre cómo encajar esta obligación sin romper los principios democráticos, cada cambio de gobierno se ha traducido en una nueva ley de educación. El choque constante entre cumplir el tratado internacional o priorizar un currículo puramente científico ha sometido a alumnado y profesorado a una inestabilidad constante. Además de tener criterios muy diferentes sobre la metodología que se ha de llevar en las aulas y qué principios deben regirlas.
8 leyes educativas tras la transición hasta la actualidad y no se ha cambiado de ley únicamente con el cambio de signo del gobierno, sino que incluso con gobiernos del mismo partido. Esto ha creado un ambiente de desmotivación entre los docentes que, además se ven de año en año con menos recursos, más obligaciones burocráticas, menos apoyo institucional...
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| Curso 2024-2025 |
Sucesivas leyes... ¿Diferencias significativas en las aulas?
Durante el franquismo, la Iglesia católica recuperó
el control absoluto del sistema educativo español a través de la contrarreforma
conocida como nacionalcatolicismo. La educación se convirtió en un
instrumento ideológico para adoctrinar a las nuevas generaciones, eliminar la
herencia laica de la Segunda República y consolidar el poder del régimen
dictatorial.
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Las jornadas escolares incluían rezos, misas, rosarios y confesiones.
Se prohibió la coeducación por considerarse inmoral y contraria a la naturaleza.
Los niños recibían formación militarista; las niñas, labores domésticas y de sumisión.
Se fusionaron los dogmas católicos con el ideario de la Falange Española.
El Estado recortó la inversión pública, dejando las aulas en condiciones precarias.
Se eliminó el pensamiento crítico en favor del aprendizaje memorístico, especialmente del Catecismo
Como miles de docentes republicanos fueron fusilados, encarcelados o inhabilitados, las plazas vacantes se entregaron a excombatientes franquistas, viudas y religiosos que necesitaban un certificado de conducta y un informe favorable del párroco local.
Pedro Cuesta Escudero en su libro, Por una Educación pública de calidad dice: "En las escuelas de esas sociedades religiosas se inculca una sumisión ciega a la autoridad y no hay ninguna preocupación por el desenvolvimiento de la persona. Siempre prevalece lo estático, lo tradicional y cualquier cambio en la manera de pensar, de sentir o de hacer está anatemizado por la religión. Todo se basa en el culto a Dios, en el respeto a la tradición, en la sumisión absoluta. La educación gira siempre alrededor de un libro sagrado, al que se le atribuye origen divino, donde están contenidos los únicos y verdaderos conocimientos y cuya posesión constituye la verdad, la felicidad y toda la sabiduría posible. Como todo lo demás es considerado falso y pernicioso, la tendencia es combatirlo y eliminarlo para evitar su contaminación. (...)
La escuela ha de ser neutra, pero no por indiferentismo, sino como una tolerancia activa, que el alumno o la alumna pueda reconocer el derecho que también tienen los que no piensan como ellos y que, además, sepan que por encima de las oposiciones hay siempre un ideal de unidad de espíritu que cada uno realiza a su manera. La escuela ha de crear la conciencia íntima de la absoluta necesidad de la tolerancia, contrapartida de la intransigencia."
El franquismo necesitaba referentes intelectuales, por esa razón es muy relevante como se apropiaron de algunas figuras como Santiago Ramón y Cajal que falleció en octubre de 1934, dos años antes del estallido de la Guerra Civil. Al no haber vivido el conflicto, el régimen de Franco adoptó una doble y paradójica estrategia con su figura ya que este tenía fama mundial.
El aparato de propaganda del régimen instrumentalizó el profundo patriotismo de Cajal y omitió deliberadamente su perfil agnóstico, liberal, demócrata y fuertemente vinculado a la laica Institución Libre de Enseñanza. Lo retrataron falsamente como un genio aislado y místico que encajaba en los valores del nacional-catolicismo.
Mientras ensalzaba su nombre:
La dictadura destruyó la infraestructura científica que Cajal había creado. En 1939, el régimen disolvió la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) que él había presidido para fundar sobre sus ruinas el CSIC, con el fin de imponer un control ideológico y religioso sobre la ciencia.
Persiguió a sus discípulos, la célebre Escuela Histológica de Cajal sufrió una durísima depuración. Sus colaboradores directos y alumnos más brillantes (como Pío del Río Hortega, Fernando de Castro o Gonzalo Rodríguez Lafora) fueron represaliados, apartados de sus cátedras o empujados al exilio forzoso. El propio Instituto Cajal fue temporalmente descabezado y puesto en manos de directores afines al régimen que no guardaban relación con la neurociencia.
Cabe señalar que aunque la dictadura de Franco comenzó en 1939 no sería hasta 1953 cuando se firmara en Concordato con La Santa Sede ¿Por qué el Vaticano no se decidía?
Principalmente porque la Santa Sede ya disfrutaba de todos los privilegios prácticos en España sin necesidad de comprometer su reputación con una dictadura aislada internacionalmente. El papa Pío XII prefirió mantener una postura prudente y de espera estratégica por razones políticas.
El estallido de la Guerra Fría dio un giro radical a la situación internacional:
Estados Unidos dio un giro estratégico y comenzó a ver a Franco como un aliado útil y anticomunista. España era un lugar perfecto para instalar bases americanas y su gobernante estaba deseando salir de su aislamiento y que se le reconociera internacionalmente.
Cuando la Santa Sede vio que el acercamiento de España con Washington era inminente, decidió dar el paso definitivo. El Concordato entre el Estado español y la Santa Sede de 1953 se firmó el 27 de agosto, rompiendo oficialmente el aislamiento del régimen y sellando el denominado "nacionalcatolicismo".
El Concordato de 1953 otorgó a la Iglesia católica un poder sin precedentes, convirtiéndola en un pilar del Estado a nivel económico y formativo.
El régimen ahora totalmente avalado por el Vaticano entregó a la Iglesia el control ideológico de la juventud, la supervisión de las aulas y el monopolio de la moral pública: Religión obligatoria, censura escolar, vigilancia del profesorado, validación de títulos superiores otorgados en centros dependientes de la iglesia, acceso a la creación de medios de comunicación propios.
Además el Concordato supuso una exención total de impuestos por parte de la Iglesia, la Iglesia no pagaba contribuciones territoriales, impuestos sobre la renta, ni tasas por edificios eclesiásticos, residencias, conventos o seminarios. El Estado asumió la obligación de pagar un sueldo mensual a obispos, sacerdotes y religiosos (la llamada "dotación de culto y clero") y los bienes, objetos de culto y publicaciones importados por la Iglesia estaban libres de aranceles y derechos de aduana.
Durante el franquismo todos los logros e intentos de modernización de la educación se fueron al traste y durante años se vivieron tiempos oscuros.
Con la llegada del siglo XX, la escolarización de la totalidad de jóvenes de ambos sexos se convierte en objetivo prioritario de los pueblos civilizados y en muchos países se tratar de conseguir que la educación se pueda ofrecer en condiciones de alta calidad a toda la ciudadanía, sin distinciones.
En España, sin embargo, fue tardía la generalización de la Educación Básica, y al contrario que en Francia, donde al mismo tiempo de aprobarse la enseñanza básica obligatoria, se aprobaron los presupuestos para la construcción de nuevos centros educativos, en nuestro país se decreta la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria, sin prevenir los medios para ello. La ley de 1964 extiende la obligatoriedad escolar desde los seis hasta los catorce años, pero hubo que esperar hasta mediados de la década de los ochenta para que la normativa se hiciera realidad.
Según expone Pepa Martínez López : "Llegó la modernización de la Educación bajo el título de unas siglas, LGE, de la mano del ministro José Luis Villar Palasí, marcando un año, 1970, como el punto de partida del cambio educativo.
El “plan nuevo” como se le llamaba popularmente, contó con mayor número de detractores que de seguidores, y marcó un antes y un después en la historia de la educación española, y si bien es cierto que el nuevo sistema educativo tenía como fin la revitalización del aparato ideológico del estado, adaptándolo a las nuevas exigencias del sistema capitalista, hay que reconocer que supuso una modernización del sistema, y que la nueva normativa, en su momento, proveyó a quienes abogaban por una educación diferente la necesaria coartada para la puesta en marcha de nuevas metodologías y un marco legal al que poder ceñirse los diferentes movimientos de renovación pedagógica que a partir de la década de los sesenta habían comenzado a renacer.
José Luis Villar Palasí, perteneciente al sector demócrata-cristiano del régimen, fue nombrado por Franco Ministro de Educación y Ciencia en 1968, en sustitución de Lora Tamayo, cuyo mandato estuvo constantemente marcado por los enfrentamientos con los estudiantes universitarios.
El Ministerio de la época de Villar Palasí se caracterizó por la elaboración de la LEY GENERAL DE EDUCACIÓN Y FINANCIACIÓN DE LA REFORMA EDUCATIVA, necesaria, según él, para “evitar los múltiples defectos en la enseñanza española” y se inició con la creación, en 1969, de un libro blanco, donde se analizaba el sistema educativo y los recursos de que se disponía.
La LGE, cuyo eje fue la EGB, fue un factor de modernización del sistema educativo y un punto de inflexión entre el franquismo y la democracia.
Con esta ley se daba gratuidad a la escuela primaria y fue un primer paso para la secularización. Mostraba una ambición pedagógica: nuevas metodologías, nuevas materias, mayor calidad… Y destaca el intento por dotar de igualdad de oportunidades a los futuros estudiantes. Por desgracia muchos de estos avances no se aplicaron hasta después del 1978.
Sus principales medidas fueron:
1. Educación gratuita y obligatoria desde los 6 a los 14 años (E.G.B.). Intentaba romper con la restricción de la Enseñanza Secundaria.
2. Un nuevo bachillerato con materias mixtas (letras y ciencias) (B.U.P)
3. Una nueva Formación Profesional (F.P.)
4. La creación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
5. La consideración del proceso educativo desde la educación permanente.
Esta ley suponía la reforma de TODO EL SISTEMA EDUCATIVO, desde la educación preescolar a la universitaria, adaptándolo a las necesidades de escolarización. Como viene siendo habitual en nuestro país, la ley no estuvo dotada de los recursos económicos necesarios, y esa carencia fue la causa principal de la mayoría de sus defectos.
Además, los sectores más inmovilistas del franquismo no quisieron comprender la intención de adaptar, por medio de la modernización de la educación, la hegemonía ideológica a los nuevos tiempos del sistema oligárquico-financiero; por el contrario, el nuevo sistema les pareció innecesario, atrevido y peligroso.
Por todas estas causas, la Ley General de Educación se promulgó con múltiples recortes y añadidos de tendencia dogmática, por lo que pronto hubo que empezar a parchear con disposiciones aclaratorias su contenido.
Pues bien, aun así, supuso una auténtica revolución en la enseñanza. Y desde antes, incluso, de ser promulgada: la publicación del Libro Blanco de la Educación, en febrero de 1969 supuso la ruptura de los modelos de trabajo clásicos, pues por primera vez en treinta años, el gobierno se enfrentaba a su propio pasado, con una crítica a la estructura educativa existente, base para la búsqueda de soluciones adecuadas a los problemas."
Para saber más: LA ESCUELA FRANQUISTA Y EL NACIONALCATOLICISMO
Durante la II República española se llevo a cabo el intento más serio de modernización de la educación en España.
Lejos de entrar en el insulto o la confrontación directa de folletín, la estrategia defensiva de Giner de los Ríos y sus colaboradores se basó en el "silencio digno" y la superioridad metodológica. A través del BILE , su boletín oficial decidieron ignorar la provocación y contraatacar con evidencias científicas.
La consigna de la ILE fue no contestar a los insultos nominales ni a los libelos religiosos para evitar darles publicidad y legitimidad. Respondían publicando ensayos pedagógicos modernos, traducciones de Europa y crónicas de sus actividades y excursiones. Dejaban que los resultados educativos hablaran por sí mismos.
Ante las acusaciones de "masonería" o "fábrica de ateos", el BILE reiteraba constantemente su principio estatutario: la institución no era anticatólica, sino neutra. Defendían que el respeto a la conciencia de la persona implicaba no imponer dogmas ni estatales ni eclesiásticos.
Incluso tras el fallecimiento de Giner de los Ríos en 1915, cuando poetas como Antonio Machado le dedicaron elegías llamándolo "santo laico", los sectores integristas reaccionaron con opúsculos y hojas parroquiales indignadas. Para el catolicismo ultramontano, el concepto de un "santo" que no fuera católico era una blasfemia intolerable, por lo que publicaron textos recordando que Giner de los Ríos moría "fuera de la verdadera fe" y que su legado no era la luz pedagógica, sino "la oscuridad del error y la apostasía".
| Francisco Giner de los Ríos en clase |
El relato de lo que pasó tras el golpe de Estado de 1936, la guerra civil y los terribles años posteriores de dictadura franquista quiero comenzarlo con una fotografía que realicé cuando visité en 2019 la exposición "Madrid, ciudad educadora (1898-1938). Memoria de la escuela pública" que fue una muestra histórica muy interesante organizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Ángel Llorca y que se exhibió en el Museo de Historia de Madrid.
La ILE fue ilegalizada formalmente mediante la aplicación de decretos de incautación de bienes por considerarla opositora al nuevo Estado. Sus sedes (como los edificios del Paseo del General Martínez Campos en Madrid) fueron confiscadas y entregadas a organismos de la dictadura.
Se llevó a cabo un expolio artístico y documental: Se confiscaron archivos, bibliotecas y obras de arte. Como muestra histórica de este expolio, el retrato oficial Don Francisco Giner de los Ríos, niño realizado por el pintor Manuel Ojeda fue arrancado de la sede de la ILE en 1940 por las fuerzas franquistas.
Su restitución formal en 2024, 84 años después a la Fundación Francisco Giner de los Ríos marcó la primera devolución de arte incautado por motivos políticos que ejecuta el Ministerio de Cultura español en aplicación de la Ley de Memoria Democrática, convirtiéndose en un símbolo.
Hubo quema y censura de libros: Las obras escritas por Giner de los Ríos, Sanz del Río o Cossío fueron incluidas en las listas negras de la censura eclesiástica y gubernamental. Sus libros de pedagogía jurídica y social fueron retirados de las bibliotecas universitarias y escolares.
Se "depuraron" maestras y maestros: Las comisiones depuradoras no solo persiguieron las ideas, sino a las personas. Miles de maestros nacionales inspirados por la pedagogía de la ILE fueron fusilados, encarcelados o inhabilitados de por vida, bajo la acusación formal de aplicar métodos "marxistas, laicos y antipatrióticos".
La purga, iniciada por la Ley de Depuración de la Enseñanza, afectó a casi un tercio del cuerpo docente. Cerca de 20.000 docentes sufrieron inhabilitación temporal o definitiva, suspensión de empleo y sueldo, o destierro a otras provincias.
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| "La última lección del maestro" Alfonso Rodríguez Castelao |
En la provincia de Guadalajara donde vivo, las investigaciones históricas basadas en el análisis de las comisiones depuradoras arrojan los siguientes datos concretos sobre la purga ejercida contra el magisterio tras la Guerra Civil: