De vez en cuando debemos regresar a esa poderosa filosofía africana que inspiró este blog y que nos recuerda que "somos porque los demás son". La empatía, el respeto y la comunidad no nacen de la nada; se cultivan desde la infancia. Y una de las herramientas más hermosas y accesibles para lograrlo son, sin duda, los libros infantiles.
A menudo pensamos que para conocer el mundo hace falta viajar miles de kilómetros. Sin embargo, a través de textos sencillos, las historias tienen el poder de viajar muy lejos y traer realidades remotas directamente a las manos de nuestra infancia. Un cuento con frases cortas y palabras cercanas puede trasladar a una pequeña lectora a una aldea en Mongolia, a un auditorio de niños y niñas a un mercado flotante en Tailandia o a toda una clase a una comunidad andina en Perú...
Crecerán sabiendo que en los libros hay magia y también emoción.
¿Y Por qué es tan vital que los libros infantiles muestren otras culturas y formas de vivir alejadas de las nuestras?
Porque abren nuevos horizontes a nuestros pequeños y pequeñas, les muestran que su forma de vestir, comer o celebrar no es la única ni la "correcta", sino solo una más en un planeta diverso.
Fomentan la empatía, al "vivir" la vida de diferentes personajes con vidas totalmente distintas, aprenden a comprender y validar emociones ajenas desde una edad temprana y a querer saber más sobre sus costumbres.
Descubrir que un niño al otro lado del mundo siente el mismo miedo a la oscuridad o la misma alegría al jugar nos demuestra que, en lo esencial, somos iguales. Nos acerca como seres humanos y hace que en los corazones de la infancia anide algo muy importante que haga que no se tema al diferente y por tanto no se odie.
Existen historias lejanas que nos conmueven profundamente porque el lenguaje del corazón es universal. Cuando un libro infantil derriba los prejuicios antes de que estos se construyan, está sembrando la semilla de una sociedad más justa, tolerante y pacífica.
Leamos con los más peques no solo para que aprendan a decodificar palabras, sino para que aprendan a mirar el mundo con ojos de asombro, respeto y amor. Porque sólo cuando entendemos la vida de las demás personas, podemos empezar a construir, de verdad, ese mundo Ubuntu con el que tanto soñamos.
Dejamos un par ejemplos que puedes encontrar en las páginas del blog:
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Una pequeña niña afgana nos invita a conocer su país, sus paisajes y la vida cotidiana de su gente a través de sus grandes sueños de paz. Nos recuerda que los anhelos de libertad, juego y tranquilidad de la infancia son exactamente iguales en Kabul que en cualquier otra ciudad del mundo.
Utiliza una hermosa metáfora visual sobre cómo la paz puede volar como una cometa por todo el cielo, llenando de esperanza los corazones.
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Adika y su madre van al mercado en Kenia a buscar ingredientes para hacer crepes, y por el camino van invitando a toda la gente que encuentran a cenar a casa.
Es la definición pura de "compartir". El libro muestra que la generosidad multiplica los recursos, porque cuando la comunidad se une, siempre hay suficiente para todos.
Destaca la calidez de las relaciones comunitarias en el África rural con un lenguaje cotidiano, alegre y lleno de texturas cotidianas.
Un proverbio Ubuntu dice que "el conocimiento es como el fuego, se toma del vecino". ¿Qué libro que celebre otras culturas o la vida en comunidad nos recomiendas hoy para seguir encendiendo esa chispa en la infancia?
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