viernes, 13 de febrero de 2026

¿APORTA ALGO A LA INFANCIA CELEBRAR SAN VALENTÍN?

 

   Cada 14 de febrero, los pasillos de muchos centros escolares se llenan de corazones, buzones de "amistad" y manualidades temáticas.

   Lo que comenzó como una fecha anecdótica y totalmente ligada al consumismo, ha ganado una fuerza inusitada en el calendario escolar.

     ¿Por qué? ¿Qué aporta a la infancia celebrar una fecha religiosa vinculada al amor romántico?

    Mucha gente me dirá que no se festeja el amor romántico sino que en los colegios de lo que se habla es del día de la amistad... Entonces ¿Por qué no se hace cualquier otro día del año? ¿Por qué elegir esta fecha e intentar "disfrazarla"?

   Me parece absurdo pensar que el colegio puede cambiar el mensaje que a los niños y niñas les llega desde todos lados, podemos hablarles de amistad, pero en su casa, en los centros comerciales, en la televisión... observan que "esa amistad" es otra cosa.

   No entiendo el objetivo ni puedo comprender ese interés por una fiesta  que nada tiene que ver con el curriculum, al menos no asociada a esa fecha.

   Hay en centros que la "visten" de bilingüismo:  St Valentine's day  ¿En serio?

   El objetivo principal de la escuela es cumplir con un currículum educativo orientado a competencias académicas, emocionales y sociales básicas. Introducir festividades de marcado carácter comercial desvirtúa la función pedagógica del centro, convirtiéndolo en un escaparate de modas externas que nada tienen que ver con el aprendizaje.

   Me parece muy preocupante la presión social para que niños y niñas adopten roles de personas adultas antes de tiempo. Esas dinámicas más o menos inocentes sobre "noviazgos" o "enamoramientos" en edades tempranas:

            Interfieren en su proceso natural de maduración.

Se les incita a hablar de sentimientos complejos que aún no comprenden ni sienten.

Se puede generar ansiedad o exclusión en aquel alumnado que no participan del "juego" o que se pueden sentir fuera de lugar.

   No se trata de no trabajar el afecto y el buen trato, sino de situarlo en su lugar correcto. La escuela debe ser un espacio para trabajar el compañerismo, la empatía y el respeto mutuo durante todo el año, sin necesidad de recurrir a iconografía que sexualiza o romantiza prematuramente la infancia.

   Este enfoque no nace de la negatividad, sino del deseo de proteger la infancia. Es una postura de protección y coherencia pedagógica.

     La escuela debe ser un lugar seguro para la infancia y esto no es posible si se obliga a hacer públicos sus sentimientos o preferencias afectivas a través de dinámicas de grupo o buzones de cartas y esto se adereza con “ruido visual y mental”, pasillos y aulas llenos de simbología que recuerda que ha llegado la fecha de tener que hacer estas actividades…

    Construyamos espacios escolares seguros donde la curiosidad florezca libre de distracciones que no sumen a su crecimiento integral y que las actividades escolares estén encaminadas a su desarrollo emocional, evitando presiones que no tienen que ver con su edad.

   Los niños y niñas deben socializar y mostraran amor seguramente, se inclinaran por unas u otras amistades, se sentirán felices en su compañía, de forma natural sin que les llevemos a hablar de "amor" en otro sentido.

   Las comunidades educativas deben reflexionar sobre qué estamos dejando entrar en nuestras aulas. La infancia es una etapa de descubrimiento que debe ser protegida de las prisas del mundo adulto. Dejemos que las niñas y los niños sean niñas y niños y que vivan el AMOR intensamente pero como marque su edad y madurez.


Un cuento para contar, sobre amistad:

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