
Los demás peces le admiraban y le llamaban para que fuera a jugar con ellos pero el Pez Arcoiris nunca quería jugar con los demás. Un día un pequeño pececito azul se acercó y le pidió una de sus brillantes escamas. Ya que el tenía tantas no iba a notar si le faltaba una. El pez arcoiris era muy orgulloso y le dijo muy serío y antipático que de ninguna manera le daría una de sus preciosas escamas.
El pececito azul se fue triste y asustado y les contó a los demás lo que había sucedido. Desde ese día los demás peces no quisieron jugar con el Pez Arcoiris y le dieron de lado.
El Pez Arcoiris no entendía como siendo tan guapo nadie quería hablarle ni estar con el. Entonces pidió ayuda a la estrella de mar. Pero ella no le supo contestar. La estrella le dijo que preguntara al pulpo Octopus, que era muy sabio y le daría la solución.
Octopus le dijo que lo mejor que podía hacer era dar una de sus escamas a cada pez. ¿Cómo? ¿Regalar mis preciosas escamas?. Una difícil decisión para un pez tan presumido. ¿Será capaz de desprenderse de su hermoso traje para volver a tener amigos?
Esta historia va de compartir, y de lo bien que te sientes cuando compartes algo, lo que sea. Y si encima es algo tan importante para ti como lo que te hace único, la sensación es aún más especial.
Tendremos muy presente esta historia durante todo el curso y recordaremos sus enseñanzas.
Y también podéis ver otras aventuras protagonizada también por este pececito: