Nos encontramos inmersos de lleno en el tercer y último curso de
Educación Infantil y me parece muy importante recordar algunas cuestiones, que
si bien, hemos abordado en varias ocasiones a lo largo de todo este ciclo, ahora, en mucho hogares cobran protagonismo y es muy importante tenerlas en
cuenta.
Para muchas familias los niños y niñas están
comenzando a leer y escribir, porque es ahora cuando comienzan a ver
letras minúsculas hechas por ellos y dicen en casa: "¡Ya está aprendiendo a
leer y escribir!".

Nada más lejos de la realidad, el proceso comenzó
desde el primer momento que comenzaron el ciclo hace tres años (bueno, a decir
verdad, comenzó antes: en casa, en la calle, en el supermercado…) pero, en el
colegio comenzó desde el momento en que narramos el primer cuento, en que
comenzamos a manejar nuestros nombres escritos en mayúsculas, al comprobar
quienes habían venido a clase y los colocábamos ¿recordáis...? en aquel cole que
teníamos en la asamblea siguiendo la dirección correcta de izquierda a derecha y
no empezando una fila hasta no acabar la anterior, desde el momento en que
apreciábamos la similitud del sonido con que comenzada una palabra, por ejemplo
el día de la semana con la marioneta que se despertaba ese día, en fin, en todas y cada
una de las situaciones de aprendizaje que se presentan en el aula día a día…

Tengo en convencimiento de que si el primer contacto
con la lectura y la escritura es para la niña o el niño una experiencia
negativa, sin sentido y sin ninguna carga de motivación llegaremos a conseguir
que los niños descifren signos y los reproduzcan pero nunca llegarán a sentir
amor por ella ni a comprender lo que puede aportar a su vida.
El trabajo no radica sólo en reconocer signos ortográficos,
sino en aceptar que la lectura y la escritura es un camino individual en cada
uno y que lo primero que el niño o la niña debe interiorizar es que el lenguaje
escrito es una fuente de placer, un alimento para el alma y un pasaporte para
la libertad de pensamiento.
El respeto al ritmo
individual es primordial. “No
se trata de leer cuanto antes mejor, sino de leer comprendiendo y de saber
expresarse de forma escrita correctamente.”
Quiero que recordéis
mamás y papás aquello que repito tanto en las reuniones: “Cuando hayan pasado
unos años para nada, ni para nadie será significativo a que edad comenzó
vuestro hijo o hija a escribir en minúscula, a descifrar los libros que venían
así escritos. Lo único importante será que cuando lea lo haga comprendiendo lo
que lee y para ello debe haber llegado hasta allí disfrutando y empapándose
cada día del entusiasmo por leer cada vez más y mejor.”
En este momento los niños
y niñas se encuentran en etapas diferentes, cada uno en su proceso personal e
intransferible y cualquier comparación de unos con otros o cualquier signo
que puedan detectar de falta de
confianza en ellos mismos, no harán más que perjudicarlos.
Ellos y ellas os lo cuentan con un breve repaso de las etapas por las que están pasando:
Todos y todas hemos superado hace mucho aquella ETAPA DE ESCRITURA
NO DIFERENCIADA en la que el trazado de la escritura no se diferenciaba de
cuando hacíamos un dibujo.
También tenemos superada LA ETAPA DE ESCRITURA DIFERENCIADA en la
que ya distinguíamos entre dibujo y
escritura, aunque la letra y el número era lo mismo para nosotros. El texto ya
era portador de significado: “Ahí dice algo” y las grafías eran primitivas y
dispuestas de modo desordenado (pseudoletras)
Nos podíamos encontrar cartas a los Reyes Magos como estás:
En una segunda fase de esta ESCRITURA DIFERENCIADA comenzamos a
hacer grafías convencionales con una tendencia a orientarse horizontalmente.
Solíamos tomar como referencia las letras del propio nombre.
Y construíamos formas de diferenciación entre palabras:
-CANTIDAD MÍNIMA: pensábamos que se necesita una cantidad
mínima de grafías para poder escribir.
-VARIABILIDAD INTERNA: Cada nombre tiene
caracteres distintos a los demás.
Algunos niños y niñas nos encontramos en LA ETAPA SILÁBICA, en la que ya buscamos correspondencia sonora entre
oralidad y escritura tomando como estructuración la sílaba: una grafía- una
sílaba. En la que las vocales son los sonidos que más suenan y por tanto que
más escribimos , pero también en la que al reconocer un sonido consonántico
olvidamos la vocal. Esto nos produce un conflicto interno que no tardamos en
superar.
Nos gusta acompañar nuestros dibujos con palabras.
Muchos y muchas, también nos encontramos ya en LA ETAPA ALFABÉTICA
en la que ya establecemos una relación letra fonema por lo que no nos es
difícil comenzar el paso a la letra minúscula.
E
n esta etapa sabemos que existen palabras pero muchas veces no
tenemos en cuenta su separación a la hora de expresarnos por escrito. Será
cuanto más nos acerquemos a la lectura individual cuando mejor vayamos realizando estas separaciones.
Y en este proceso “mágico” que estamos viviendo pueden aparecer cosas como esta de hoy en la
pizarra:
Sigamos viviendo y disfrutando el proceso.