viernes, 21 de junio de 2019

Y FIN... ¡MILES DE GRACIAS!



   Y llegó el final de un ciclo. Y nuevamente  legan las despedidas ilusionadas por el comienzo de una nueva etapa, pero también esa pizca de tristeza por lo que termina.


   Estos "tucanes" emprenden su vuelo con las alas fuertes que les llevarán a lugares maravillosos donde buscaran sueños que cumplir.

   Y siempre desde hace años, en concreto desde el año 2011 en que Ana María Matute , la magnífica contadora de historias como ella misma quiso calificarse, recibió el Premio Cervantes e hizo aquel discurso, para mi, cargado de magia, lo recuerdo en momentos así:


"...Y desearía hacerlo bajo la invocación de «Alicia en el país de las maravillas», con los siguientes versos:
 «Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo 
donde el sueño de la Infancia 
 abraza a la Memoria en lazo místico, 
como ajada guirnalda 
 que ofrece a su regreso el peregrino 
de una tierra lejana».
   El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos."

   Es sencillamente extraordinario pensar en cada cambio de etapa como en ese paso a través del espejo ¿Por qué no? ¿Quién dice que debemos olvidar la fantasía? intentando llevar bien provisto nuestro espíritu para los retos del nuevo escenario en el que vamos a ingresar...

   Es mi deseo que en estos años hayamos conseguido llenar nuestros espíritus de seguridad para seguir hacia delante, de motivos para seguir intentando lo que nos propongamos, de razones para saber lo importantes que somos cada uno, cada una y que juntos y juntas somos imparables.

    Papás, mamás, abuelas, abuelos, hermanos, hermanas... entre todos hemos ido creando una gran familia.  

   En aquel septiembre de hace tres años apenas os conocíais  unos pocos entre sí y hoy hemos formado verdaderos lazos de amistad que estoy bien segura de que perdurarán en el tiempo.

   GRACIAS por la confianza que habéis depositado en mi, sé lo duro que resulta al principio dejar "lo que más quieres del mundo" en manos de alguien que no sabes quién es...

   GRACIAS por escuchar, por estar siempre dispuestos a colaborar, por vuestra compresión hacia mis fallos.

   GRACIAS por vuestra paciencia y respeto hacia la diversidad de ideas y formas de actuar que dentro de un aula conviven.


   Finalmente, GRACIAS familias por vuestro cariño, por todo el afecto que me habéis hecho sentir y que ya es para siempre,

   Un fuerte abrazo.


GRACIAS CHICAS Y CHICOS, NO OLVIDÉIS VENIR DE VEZ EN CUANDO A CONTARME HACÍA DÓNDE OS LLEVAN VUESTROS VUELOS.



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