domingo, 12 de noviembre de 2017

VAMOS... ¡BAILA!


                         CAPÍTULO VIII


   Carely y sus hermanos estaban en el salón de casa, casi era la hora de merendar. La tarde estaba algo lluviosa y estaban viendo un capítulo de su serie de dibujos animados preferida, una que protagonizaban dos hermanos con unas divertidas caras geométricas que tenían de mascota un  tierno ornitorrinco que en realidad era un agente secreto que luchaba contra el más malvado de los malvados. Los niños vivían toda clase de fantásticas aventuras durante sus vacaciones. Era una serie alegre, entretenida y realmente original.

   Al terminar su hermana se puso a leer un cuento y Carely cogió sus pinturas y se puso a pintar. Pasado un rato su mamá observo como rompía enfada la hoja y la tiraba a la papelera, no le dijo nada pero al rato comenzó a escucharla hablar sola cada vez más enfadada.

 
 -“¡Nada! ¡No me sale! ¡No me sale! ¡No me sale!”- gritó Carely arrugando la hoja. – “Mamá ¿me ayudas?”

   
   -“¿Qué te pasa? ¿Qué quieres hacer?” – Contestó – “¿Qué es eso que no te sale?”

   - “A Ferb le ha salido y lo he hecho como él ha dicho… Sin prisa y moviendo la boca imaginando que comía las gominolas más dulces y sabrosas mientras lo hacía y ¡Nada!” – dijo enfadada.

   La mamá de Carely extrañada dijo – “Y ¿nada? Y…¿nada qué?”

   -“¡Vamos…baila! ¡Baila de una vez!”- gritó Carely cada vez más enfadada.

   
   Su mamá no entendía nada y cuando trató de volver a preguntar Carely rompió a llorar – “Yo quiero me salga mamá…”- dijo entre lágrimas – “ A Ferb le salía…dibujó sin prisas, moviendo la boca imaginando que comía gominolas y sus dibujos empezaron a salir del papel y bailar por la habitación ¡Todo lo que dibujaba se volvía de verdad! Y a mí no me sale…”-

   Carely seguía llorando mientras su madre no decía nada sólo se preguntaba cómo a su hija le podía parecer normal que un niño con cabeza de triángulo construyera aparatos increíbles, que su mascota, un ornitorrinco, fuera un agente secreto, que aparecieran animales que hablaran y: ¡Esto! ¿Esto es lo qué no comprendía…?

   Sólo se le ocurrió decir – “Carely, vamos a merendar, quizás estás cansada y puedes conseguirlo más tarde… a lo mejor hay que hacer unos dibujos especiales… o a lo mejor tus gominolas no eran las adecuadas...”

   Y se la llevó de la mano hacia la cocina con la idea de qué se fuera olvidando porque la idea de una "explicación seria" estaba descartada.


Expresar la FANTASÍA

es una gran ventaja 

que nos ofrece 

la INOCENCIA de la niñez.

   El niño usa la fantasía para conseguir comprender, interpretar y recrear el mundo que le rodea. y crea un entorno íntimo, lleno de magia, al que sólo él tiene acceso. La imaginación sería algo así como un grandísimo espejo de la realidad en la que vive el niño. Es la base de su creatividad, y por lo tanto, debe ser libre y respetada.

  Cuando el niño imagina y fantasea, también se divierte y, al mismo tiempo, exterioriza sus propios problemas e inquietudes, en un mundo donde las reglas y las decisiones pertenecen sólo a él. Mezcla el sueño con la realidad.

   No debemos luchar contra la imaginación durante la niñez ya que esta es de gran importancia en su desarrollo.

Dedicado a Jorge y su afán por dibujar, por plasmar en papel cualquier idea, cualquier experiencia vivida y recordando su frustración aquella tarde que no conseguía hacer salir los dibujos del papel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario