domingo, 19 de noviembre de 2017

¡EL AUTOBÚS NO VUELVE!



CAPÍTULO IX

   Todos los días a la salida del colegio el papá o la mamá de Carely aparcaban el coche en el aparcamiento que había frente al colegio y se dirigían hasta la puerta de las clases de Educación Infantil para esperar a que Carely saliera. Enma, al salir de su aula se dirigía hacia allí también, sólo tenía que dar un poquito de vuelta al cole sin bajarse de la acera.

   Hoy, su mamá se ha acercado hasta la puerta de la clase de Carely tenía que comentar una duda sobre una excursión que van a realizar próximamente y la profesora ha aprovechado para comentarle una anécdota del día. Mientras hablaban Carely se ha puesto a sacar de su mochila una bolsa de gusanitos que le han dado en el cumpleaños de una compañera que han celebrado hoy y ha comenzado a comérselos.

   Tras un rato de conversación y casi a la vez que se despedía de la profesora su madre se ha vuelto y le ha dicho – “Carely ¿Qué haces? ¡No te comas ahora todos los gusanitos!” – Y mirando a un lado y a otro  ha subido el tono de voz preguntando – “¿Y tu hermana? ¿Dónde está Enma? ¿No ha llegado?” –

   Mientras masticaba unos cuantos gusanitos más en la boca, Carely simplemente contestó – “No”.

   Cogiendo de la mano a Carely a su mamá ahora sí le entró la prisa – “Venga, vamos a buscarla que no sé qué le habrá pasado…  ¡Lo tarde qué es ya!  A ver dónde se ha entretenido…” – 

   De pronto vieron a Enma llegar – “Mamá ¿No te imaginas lo que ha pasado? ¡Pobrecito! Tenía que hacer algo, no podía dejarle allí…” – empezó a relatar Enma  con angustia en su voz y en su cara el reflejo de haber pasado un mal momento.

-         - “¿Qué ha pasado? ¿A quién no podías dejar solo?” – Preguntó la mamá.

-        - “Pues a un niño pequeño, mamá. “ – comenzó a relatar Enma – “ He tardado un poquito más en salir de clase porque he ayudado a mi profe a regar las plantas de la clase, hoy me tocaba a mí y cuando ya me venía para acá he visto a un niño sentado en la acera algo triste.  Le he preguntado que qué le pasaba y me ha dicho que creía que el autobús ya se había ido. ¿El autobús de la ruta? - Le he preguntado y me ha dicho: Sí."

    -"¡Pues, claro que se ha ido! Ya no está aquí en la parada ¿No lo ves?
   Y muy triste el niño me ha dicho: Estoy esperando a qué vuelva…”

   Entonces Enma miró a su mamá con los ojos muy abiertos – “¿Comprendes, mamá? Estaba esperando que volviera el autobús.”

   Poniéndose las manos en la cabeza con gesto de preocupación, Enma prosiguió poniendo dramatismo en su voz – “El autobús no vuelve ¡No vuelve! ¡El autobús se va y no vuelve! le he dicho al niño.”

   Su madre no podía intervenir porque Enma seguía su narración sin parar un momento – “Le he cogido de la manita y le he dicho: Ven, vamos a decírselo a la directora y se lo hemos ido a decir.”

   -“Muy bien, Enma” – pudo decir su mamá antes de que la niña siguiera – “Le he dicho a la directora, este niño está esperando solito al autobús que ya se ha ido y el autobús ¡No vuelve!”

   Su mamá preguntó – “¿Y qué te ha dicho la directora?” –

-          “Pues que ya lo iban a solucionar, le he contado todo y me ha dicho que menos mal que le he visto… ¡Estaba solito, mamá, él solito!” -     
         
   Su mamá se agachó un poco y besando en la mejilla a Enma dijo – “Creo que has terminado hoy la mañana de una forma muy bonita y eso debe hacerte sentir muy satisfecha y feliz, yo me siento muy orgullosa de ti.” –

   Las dos se dirigieron hacia el coche mientras Enma volvió a decir – “Sí, mamá, pero ¿Cómo podía estar solito…?” – Cuando comenzaron la marcha Carely, un poco por detrás ya casi había terminado la bolsa de gusanitos y ajena al acontecimiento que había vivido su hermana, preguntó – “¿Por fin nos vamos ya?” –


AYUDAR a quien lo necesita,
 sin tener la obligación de hacerlo,
 es uno de los mejores VALORES
 que podemos transmitir a la infancia.


   Los niños y niñas de hoy serán los hombres y mujeres de mañana y una de las maneras de dejarles para el futuro un mundo mejor es inculcarles valores tan necesarios para la sociedad como la solidaridad, que consiste en ayudar, colaborar y cooperar con los otros para conseguir un objetivo.

   Constituye uno de los valores humanos por excelencia, uno de los más importantes porque la solidaridad es necesaria para construir un mundo mejor. Ayudar a quienes lo necesitan, sin tener la obligación de hacerlo, sólo porque sabes que debes hacerlo, es un acontecimiento gratuito y  único para la persona.

   Encontrar el sentido de estas actuaciones para tomar decisiones en consecuencia es una de las mejores enseñanzas que podemos transmitir a los niños durante su infancia.

   De este modo, no sólo estamos enseñándoles cómo se debe actuar con los demás, sino que también estamos favoreciendo la empatía de los niños y niñas, y al ponerse en el lugar del otro entenderán más fácilmente la importancia de su ayuda cuando es realmente necesaria.

   Dedicado a Elisa, recordando ese día en que ella no fue muy consciente pero su madre se dio cuenta que tenía un corazón generoso y solidario, que nunca pasaría al lado de alguien al que pudiera ayudar mirando para otro lado y que siempre pondría ese granito de arena tan necesario que cada uno debe poner para hacer de este mundo un lugar mejor.



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