sábado, 8 de julio de 2017

CARELY Y SU AMIGA MARÍA

   CAPÍTULO II

   Hoy es el primer día de la semana, es lunes. El lunes es un día bonito para Carely, es el día en que se reencuentra con sus amigos y amigas del cole tras dos días divertidos vividos con su familia.

   Los lunes le encanta llegar a la asamblea contar sus noticias y escuchar las noticias de los demás, a veces lo que cuentan sus amigos y amigas le dan ideas de cosas que hacer y en ocasiones regresa a casa diciendo por qué no hacen un viaje a tal sitio para ver ciervos como tal amigo o por qué no van a bañarse a un río con muchas piedras como aquel otro…

   A los papás de Carely no les gustan los lunes, siempre les oye decir:
-          “Otra vez lunes”-  con cara de enfado y desgana – “¡Qué pronto se acaba lo bueno!” –

   Ella no entiende el por qué y sus papás le dicen que ya lo entenderá cuando sea mayor, así que Carely no piensa más en ello: A ella le gustan y ya está. 

   Esta mañana parecía que iba a llover pero al final a lo largo de las primeras horas ha comenzado a salir el sol y se ha quedado una mañana de otoño radiante.

   Mientras Carely jugaba con María, una compañera de clase, a hacer collares con unas cuentas que tenían diferentes formas de objetos del mar: conchas, caracolas, peces…han pensado que sería divertido jugar en el patio de recreo a ser sirenas. Han discutido un poquito para ponerse de acuerdo sobre quién sería Ariel pero al final han decidido que las dos serían Ariel.

   Han disfrutado enormemente jugando juntas, han “nadado” por todo el patio y han danzado por la arena. Se han reído muchísimo intentando bailar sin separa las piernas como si tuvieran cola y se caían o tiraban a adrede  al suelo muertas de la risa.

   A la salida, de regreso a casa Carely va narrándole a papá su jornada en el cole:

-          “¡Qué bien me lo he pasado jugando con María! Éramos sirenas y…” -

   Su padre le interrumpe con aire pensativo - “¿María? No sé quién es María” -

-          “María, mi amiga del cole” – contesta rápidamente Carely y continua – “cuando nos tirábamos a la arena nos daba un montón de risa, y…”

-          “¡Ah!” – dice de pronto otra vez su padre interrumpiendo – “María, la niña chinita de tu clase.”


-          “No.” – dice Carely con extrañeza mirando a su padre – “Sólo: María.”- y continua alegremente contándole a su padre el divertido juego con el que las dos amigas han pasado un recreo tan especial.

Los niños y niñas
 aceptan LA DIVERSIDAD 
como algo natural.
 NO hay que enseñarles.



   A esta edad, aunque los niños y niñas normalmente se identifican claramente a sí mismos y a otros como varones o hembras, aún no lo hacen por raza. Todavía no son capaces de categorizar de esta manera. Un niño que advierte una diferencia en el color de la piel no comprende la diferencia entre una raza y otra y menos aún le dan un rango social.


   Los niños observan las reacciones de los padres, de los adultos para aprender valores morales y aprenderán de nuestras acciones además de aprender de nuestras palabras.


   Al igual que con otros temas, poco a poco irá mostrando interés y empezarán a hacer preguntas. Según respondamos a su curiosidad los niños podrán ir asimilando la riqueza tan grande que nos aporta la diversidad no sólo la de razas, también la de ideas, la de creencias, la de costumbres…

Dedicado a Leo Ropero Rodríguez y a su mamá.

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